Computadoras
y anarquismo
Paul Rabin
Espero hacer aquí una breve revisión
de dos aspectos de la cultura y su relación con el anarquismo,
la más positiva y animosa expresión del espíritu
humano, y las computadoras, la más poderosa y compleja tecnología
producida por el ingenio humano. Puede verse extraño considerar
juntos anarquismo y computadoras, después de todo, ¿no
ha sido el anarquismo un movimiento político marginal y poco
exitoso, mientras las computadoras han sido algo tan central y efectivo?
Difícilmente habrá área de la vida que no hayan
revolucionado esas máquinas. Además, son como extremos
opuestos de desorganización y organización, apenas relevantes
el uno para el otro. Pues bien, sí son opuestos en un sentido,
y su diferencia ha tenido que ver con organización, pero es una
distinción de género más que de grado y, como espero
probar, cada uno promueve inquietudes cruciales, tanto teóricas
como prácticas, para el otro. Más aún, cuando los
juzgamos más generalmente, anarquismo y computadoras son distintivos
de las dos mayores fuerzas de la historia cultural.
El anarquismo es expresión política de la anarquía,
una fuerza cultural para la proliferación de formas humanas de
vida; las computadoras son expresión tecnológica de otra
fuerza cultural, que llamaremos orden, que se esfuerza por determinar
y controlar. En la historia humana ambas fuerzas se han desarrollado,
a veces en armonía, a veces en oposición: en lo síquico,
la anarquía es reflejada en Eros, efusivo y alegre; el orden
en Tanatos, estático e inseguro; en lo político, la anarquía
se evidencia en la libertad, el orden en la autoridad; en lo económico,
anarquía se expresa en compartir y dar, orden en poseer y tomar.
Vista así, la relevancia mutua, y compartida, de anarquismo y
computadoras es clara. En el presente, el orden está en ascenso
y la anarquía es desacreditada y desaprobada. Como anarquista,
me he interesado en la naturaleza de, y en requerimientos para, un mundo
en el que la anarquía sea el espíritu reinante. Más
adelante, al examinar el dominio de la anarquía, indico mi visión
sobre nuestra relación con otra gente y con la sociedad en general,
nuestros lazos con las cosas y con el mundo en general, y nuestras relaciones
con nosotros mismos, nuestro sentido de identidad, nuestro saber y actividad.
Luego, al examinar el dominio del orden, expongo el lugar de las computadoras
dentro de él.
Por si solos, ni anarquía ni orden son una
base posible para la cultura humana. Anarquía sin orden se limita
en sus medios de existencia y sus medios de expresión. Orden
sin anarquía es estéril y autodestructivo. La dominación
actual del orden es tan opresiva como peligrosa. El hallazgo de posibles
vínculos sanos entre anarquía y orden y, más en
concreto, la determinación de los requerimientos para un diseño
y uso socialmente beneficioso de las computadoras están entre
las tareas más urgentes que encaramos. Al final, describiré
algunos de los modos en los que el uso de las computadoras reta a la
libertad humana. Concluyo en que no hay modo seguro de usar las computadoras
y que sus beneficios son generalmente comprados al precio de la libertad.
Mi propia idea de la anarquía está basada en varios años
de lectura, discusión y reflexión. Es sólo una
entre una amplia variedad de visiones de la anarquía. He estado
ligado con computadoras en varias condiciones por cerca de 18 años
y me fascinan por su sugestividad y su desafío. En la intersección
de estos dos intereses, así como de muchos otros, yace un enigma
persistente, ¿qué relación es posible entre lo
formal y lo informal? Las reflexiones expresadas aquí son necesariamente
incompletas.
El dominio de la Anarquía
El anarquismo es el movimiento político e intelectual
en pro de la anarquía. La anarquía se basa en la deseabilidad
y posibilidad innata de libertad, creatividad y actividad responsable
de las personas, separadamente y en asociación. El anarquismo
es motivado tanto por el sentimiento como por el convencimiento de que
dicha actividad autónoma es necesaria para el crecimiento y desarrollo
de la inteligencia, dignidad y felicidad humana. El anarquismo se ha
manifestado por sí mismo en una variedad de organizaciones y
teorías. Pero la anarquía en sí no es una teoría
específica o forma de organización, es un aliento que
puede buscar expresión, en un amplio o limitado grado, en diversas
teorías y organizaciones. La anarquía no es completa o
coherente o definida. Analizar la anarquía es necesariamente
infligirle una lesión, pues no puede ser captada por completo
en ninguna formalización. La anarquía está tanto
en aquellas formas de la vida humana que la respaldan como en las que
le son hostiles. El anarquismo es optimista sobre la naturaleza humana,
y para él basta con que extirpemos la opresión y la humanidad
florecerá en múltiples expresiones culturales, ya que
la gente es en esencia creativa y cooperativa. Por supuesto, esto es
un ideal, la realización de cualquier sociedad anarquista implica
muchos compromisos con el orden, así sea para proveer algo de
seguridad a aquellos que desean una existencia poco aventurera. Pero
aceptando el orden, el anarquismo se pone a sí mismo en peligro
de perder la libertad. Para asegurar la anarquía, debemos primero
asegurar sus fundamentos, los nexos básicos donde las personas
se vinculan con otras, consigo mismas y con el mundo a su alrededor.
Habiendo indicado en lo anterior las relaciones claves de la anarquía,
debemos todavía llegar a formas de organización social
basadas en esas relaciones para resolver los problemas prácticos
de la vida. Pero me interesan aquí los nexos básicos porque
ese es el nivel donde ocurre el conflicto esencial entre anarquía
y orden, y es en este nivel que la significación social de la
computadora deberá ser comprendida. Los problemas prácticos
de la construcción social quedarán para otra ocasión.
Todas las relaciones básicas de la anarquía envuelven
personas. Las cualidades de objetividad y subjetividad se fusionan en
estas relaciones. Lo que sigue las bosqueja desde tres ángulos:
relaciones con otros, relaciones con las cosas, relaciones con uno mismo.
Estas relaciones están todas conectadas.
Relaciones entre las personas
Las variantes del anarquismo difieren en sus concepciones de
las relaciones sociales. Los anarcoindividualistas ven la sociedad como
una restricción a la libertad de los individuos. Las relaciones
libres serían modeladas en contratos entre átomos sociales
autónomos, cada uno actuando en su propio interés. Como
Marx observara, este modelo de relaciones sociales está basado
en la ideología capitalista y no es natural sino sumamente estructurado,
siendo opuesto a la libertad. El anarquismo socialista, o comunista,
plantea que libertad y desarrollo humano están enraizados en
una matriz social. El más grande énfasis del anarquismo
debe ser sobre los lazos colectivos. De hecho, todas las relaciones
anarquistas tienen una dimensión social. Para que la gente sea
libre, las relaciones entre la gente deben ser libres. Las personas
deben interactuar directamente con cualquiera, y no deben dominar a
ninguno. La mediación limita la interacción y a las relaciones
basadas en la interacción. La mediación aliena a la gente
una de otra y enmascara la opresión.
Las personas pueden formar asociaciones voluntarias
a fin de procurar intereses comunes. Cada uno puede estar vinculado
a cualquier cantidad de uniones clara o vagamente definidas. Asociación
acarrea responsabilidades, pero no imposición de ellas, ni exigencia
de cumplir bajo amenaza de sanción. En vez de ello, están
basadas en una ética compartida de respeto por uno mismo y por
los demás. Obligarse con una asociación es siempre voluntario;
el grado de ligereza con que alguien entrará a o dejará
una de ellas dependerá de los compromisos involucrados. Algunas
asociaciones serán transitorias, otras a largo plazo. Pueden
unirse o sobreponerse unas a otras en espacio o tiempo. La sociedad
consiste en un tramado orgánico de asociaciones, algunas se ocuparán
en la producción, otras en investigación, y aún
otras en la expresión libre. La gente será respetada haciendo
caso omiso de sus asociaciones o responsabilidades. Habrá muchas
uniones en las cuales participar y abogar por las personas, sin importar
el grado de empeño que se pueda o quiera asumir. En particular,
las asociaciones en las que se nazca darán estima y apoyo.
Luego que las relaciones puedan ser directas y
no jerárquicas, la dimensión, duración y efectividad
de las uniones anarquistas están limitadas. Requerirá
enorme vigor de una asociación voluntaria acercarse a dichos
limites. Superarlos impondrá que la libre y voluntaria naturaleza
del grupo se complique por la centralización y autonomía
organizacional. Este es un paso peligroso, puesto que elimina el control
de la gente involucrada en la organización. Jerarquía
y mediación pueden ser introducidas. Tal institución se
reproducirá a sí misma, ampliando el dominio en el cual
las relaciones sociales anarquistas serían suprimidas. Las instituciones
autónomas están en conflicto básico con la anarquía.
Pueden, y tal vez deben, ser toleradas, pero sólo cuando se han
acotado dentro de términos de precisa observación. Tendremos
que aceptar límites a la eficiencia. La sociedad anarquista exige
ética participativa, determinación de preservar la libertad,
y comprensión de los retos de la libertad. La gente compartirá
su propia visión, y respetará la de los demás.
Tanto el saber como la práctica serán plurales. La comunidad
anarquista depende de la participación, en un mundo que participe.
Relaciones entre las personas y las cosas
Hasta hace poco, el anarquismo no ha tenido mucho que decir
sobre nuestras relaciones materiales. Como otras doctrinas, no ha cuestionado
las categorías económicas simples de producción
y consumo. La abundancia material procuraría ser suplida por
la generosidad de la naturaleza incrementada por la tecnología.
El manejo y conocimiento de las cosas pretendería también
ser objetivo, independiente de lazos sociales. Esta visión ingenua
debió cambiar. Una actitud de opresión para con la naturaleza
conduce a la opresión en las relaciones humanas. Las elecciones
tecnológicas necesariamente afectan los vínculos sociales.
Una posición objetiva hacia las cosas difunde alienación
entre la gente. Debemos aceptar límites al consumo. No tenemos
derecho a destruir la naturaleza; al hacer uso de ella, el compromiso
hacia los otros nos obliga a renovar lo que usamos. Debemos elegir tecnologías
con cuidado, asegurándonos que al hacerlo no construimos relaciones
sociales que no queremos. No podemos considerar las cosas "objetivamente",
sino en el contexto personal, social y natural. Esto implica vernos
a nosotros mismos como parte de la naturaleza. La propiedad privada
en su forma actual no existirá, ni Estado que proteja "derechos
de propiedad". Si son reconocidos derechos por las cosas, es basándose
en la responsabilidad y el respeto.
C) Relaciones de las personas consigo mismas:
Para el anarquismo, estas relaciones serian expresión de los
nexos con los mundos natural y social. La gente se percibiría
en sus contextos natural y social, y comprendería las relaciones
naturales y sociales envueltas en nuestras percepciones y actividades.
Pero estas relaciones no imponen perspectivas y actividades de cada
uno. Cada cual será autónomo: libre, creativo y responsable,
al tiempo que la razón y la practica anarquista deban ser firmemente
arraigadas en los contextos natural y social, así como en todo
individuo. Eso implica que los entornos social y natural de la gente
deberán ser relativamente estables.
El dominio del Orden
Es del todo diferente al dominio de la anarquía. Donde la anarquía
respalda al poder creativo, el orden apoya al poder dominante. El orden
procura inmovilizar y mantener. Donde la anarquía integra la
razón, practica y teórica, dentro de los contextos de
relaciones sociales y naturales, el orden busca separar tajantemente
la razón de esos contextos, al cosificarla como una tecnología
de dominación sobre los mundos social y natural. Esta separación
de razón y realidad bajo el influjo de la dominación crea
una tensión retorcida, resuelta en la creación de dos
ideologías: racionalismo e instrumentalismo, las cuales sustentan
y legitiman la razón en forma aislada y expurgada. Dentro de
la ideología del racionalismo, toda realidad puede ser completa
y objetivamente entendida por la pura razón. El conocimiento
objetivo es ámbito exclusivo de la ciencia, cuyos métodos
y teorías son depurados de subjetividad. Se considera comprensible
a un fenómeno cuando puede ser aislado y controlado. Dentro de
la ideología del instrumentalismo, todo esto es vuelto al revés.
El instrumentalismo es pragmático. Lo que puede ser controlado
es real. Lo que es real puede ser completamente controlado. La función
natural de la razón es la opresión. La objetividad es
denegada. Estas ideologías mantienen la divisibilidad, la autoridad
y la efectividad de la razón; por su conducto, el dominio del
orden provee tanto los medios como la mistificación del control
social. El régimen del orden ha sido apoyado por ende precisamente
por aquellos que buscan dominar a las personas y a las cosas, apoyo
recompensado generosamente. El régimen del orden ha sido sostenido
también por quienes esperan usarlo como una defensa contra la
dominación, y esto es un error trágico.
Por supuesto, ni racionalismo ni instrumentalismo son verdaderos, se
trata de justificaciones separadas pero mutuamente respaldadas de un
mismo proceso: la subyugación de la razón como un instrumento
de dominación. La razón deviene en tecnología.
Tal como la razón es expurgada, así mismo aquello sobre
lo que opera debe ser depurado. El objeto de la razón es la información.
El uso sin trabas de la razón instrumental requiere un ambiente
de información pura. El máximo de
información es separada de sus contextos social y natural, la
mayor parte es espacio de operación de la razón instrumental.
Las computadoras son implementos mecánicos de la razón
instrumental: almacenan, transmiten y manipulan información depurada;
son filtros de información. Como las computadoras invaden el
mundo, crean extendidas zonas de información expurgada, ensanchando
de este modo el campo de acción de todas las formas de razón
instrumental. Dentro de este ámbito, las computadoras son recursos
poderosos para el control. El instrumentalismo realza el poder de las
computadoras para legitimar la depuración de la información,
las computadoras confirman al instrumentalismo para demostrar la efectividad
de la razón instrumental. También están profundamente
implicadas con el racionalismo. La razón expurgada solo se preocupa
por el funcionamiento de las cosas; estas maquinas son el simulador
ideal para ello. Desde que las computadoras son el instrumento mas efectivo
de la razón expurgada, han devenido en modelo para la teoría
y el método científico en un proceso auto reforzado. Como
filtran información, crean una realidad que pueden de hecho modelar
y controlar. Siendo así, las computadoras son criaturas de los
procesos subyacentes del orden y de las ideologías del orden.
Las computadoras y el reto a la libertad
Las fuerzas de anarquía y orden están en hondo conflicto.
La anarquía detesta la dominación, mientras que el orden
sirve a la dominación. El uso de las computadoras manifiesta
este conflicto en modos específicos como la ruptura de las posibles
relaciones anarquistas. Si las computadoras median las relaciones entre
la gente, entonces estas no pueden ser directas ni libres. Tal mediación
es alienante, reduciendo la interacción a comportamiento objetivo,
restringiendo la variedad de interacciones, y con eso limitando la variedad
de relaciones construidas sobre la interacción. La relación
con las cosas, mediada por la computadora, también es alienada.
La cosa es suplida por su imagen, reducida al funcionamiento que pueda
ser objetivamente observado y controlado. El contexto de las cosas es
reducido al ancho del canal de información por donde uno esta
enlazado con ellas. Dentro de las asociaciones, las computadoras fortalecen
grandemente la autonomía organizaciones. Entidades autónomas
dominan la sociedad entera, perdurando, extendiéndose, reproduciéndose
a si mismas, implantando relaciones jerárquicas y mediatizadas
entre las personas. Puesto que la auto imagen de cada persona refleja
relaciones con la sociedad y la naturaleza, las relaciones de cada vez
mas gente están mediatizadas por computadoras y la mayor autonomía
es de hecho el sometimiento a otros o a organizaciones; las mas de esas
personas pueden describirse como alienadas y pasivas. Esto determina
en volver corruptas otras relaciones que fueron originalmente libres.
La zona del orden que cada computadora delimita es real y expansiva.
dentro de esta zona, la razón y la información están
alienadas y se consagran las ideologías del racionalismo y el
instrumentalismo, corrompiendo todo lo que tocan. Las computadoras presentan
un peligro tangible que es inherente en todas las formas del orden:
teoría, lenguaje, técnica, organización. Este no
necesita estar por completo formalizado para asumir el carácter
del orden. La razón es siempre parcialmente formalizada, y así
el dominio del orden es siempre parcialmente implantado. Los limites
son necesarios, deben ser definidos y reforzados, y esta es precisamente
la función misma del orden. El orden no puede ser confiable como
su propio controlador.
Los limites de la libertad no pueden ser definidos o no es libertad.
Solo la anarquía, el espíritu vivo de la libertad, puede
defender la libertad.
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