Cuba
hoy: Entrevista con Samuel Farber
Joanne Landy, Thomas Harrison y Stephen R. Shalom
New politics / Iniciativa Socialista
New Politics: Establezcamos
cierto telón de fondo para las condiciones internas en Cuba.
¿De qué tipo de libertades políticas dispone el
pueblo cubano en lo que afecta a la libertad de expresión, elecciones
y partidos políticos, sindicatos independientes y organizaciones
políticas?
Samuel Farber: Hay elecciones en Cuba, pero sin política.
El régimen anima una apariencia de democracia sin su sustancia,
principalmente bajo la forma del "poder popular", un seudoparlamento
piramidal que agrupa a representantes de diversas localidades. Una de
las razones por las que digo que se trata de un seudoparlamento es que
sólo existe un partido político legal, el Partido Comunista
Cubano (PCC), que es también una parte integral del Estado. Es
un Estado unipartidista. Pero el partido anima a un pequeño número
de personas que no son miembros del PCC para que presten sus servicios
en los niveles inferiores y, a veces, en los superiores, del "poder
popular", como es el caso de algunos líderes de la iglesia
protestante. El mando cubano toma decisiones estratégicas sobre
personas cuya presencia en el Parlamento les parece importante, aunque
no sean miembros del PCC. Pero estas personas no pueden formar partidos
políticos.
NP: ¿Así que hay elecciones para el "poder
popular"?
SF: Sí, hay elecciones. Los candidatos participan
en candidaturas oficialmente aprobadas. En el nivel inferior hay más
competencia, pero ni siquiera allí existen opciones políticas
significativas, porque los candidatos tienen que ser aceptables para
las autoridades y no pueden hacer campaña, salvo la presentación
pública de sus biografías políticas. En cualquier
caso, no se permite organizar grupos independientes o partidos.
NP: Y si alguien fuese nominado para esas elecciones
como independiente o incluso como miembro del partido, y dijese "quiero
usar estas elecciones como una ocasión para decir que el país
necesita una actitud totalmente diferente hacia la producción
de caña de azúcar".
SF: No llegaría a formar parte de la candidatura.
Es lo que intentó Oswaldo Payá, un disidente que puede
ser descrito como democristiano. Payá recogió firmas e
intentó hacer campaña en los términos establecidos
por la Constitución, pero no se lo permitieron. Por cierto, hay
un artículo muy bueno sobre la seudodemocracia en Cuba, escrito
por Francisco Sobrino (publicado en Iniciativa Socialista 58, otoño
2000, localizable en http://www.inisoc.org/sobrino1.htm).
NP: Dices que en los niveles inferiores hay elecciones
con cierta competencia, no solamente candidatos oficiales. Puede haber
dos, tres, cuatro candidatos. Pero se queda fuera del sistema político
quien intenta usar la candidatura para expresar una opinión coherente,
alternativa y, sobre todo, construir una organización que sostenga
esa opinión.
SF: Exacto. En el caso de Payá, el Estado ignoró
las firmas obtenidas y le dejaron fuera del proceso electoral.
NP: ¿Hay partidos políticos no oficiales
en Cuba?
SF: Hay una multitud de partidos ilegales, desde luego.
Docenas de ellas, todos ilegales.
NP: ¿Qué le pasa a quienes forman un
partido político ilegal o una organización política
que defienda las ideas excluidas?
SF: Bueno, el propio Payá está profundamente
implicado en el Proyecto Varela, que propone una democratización
gradual de Cuba. Hasta hace poco tiempo, el régimen toleraba
por lo general a este tipo de reformadores, aunque determinados activistas
eran hostigados rutinariamente. Algunas personas fueron despedidas de
sus empleos... En fin, cosas de ese tipo.
NP: ¿Pero no fueron encarcelados disidentes
políticos no violentos?
SF: Algunas personas a las que el Gobierno consideró
como más provocadoras pasaron cortos periodos en prisión,
pero el tipo de sentencias impuestas recientemente a docenas de disidentes
son un retroceso a una política más dura, similar a la
que prevaleció en los años sesenta y setenta del siglo
pasado. Por lo general, desde la segunda mitad de los años setenta
había menos presos políticos y las sentencias eran más
livianas.
NP: ¿A qué se debía esto?
SF: Supongo que el Gobierno se sentía más
seguro. Al igual que ocurrió en la URSS y Europa del Este, con
el tiempo el mando cubano fue teniendo menos confianza en las ejecuciones
y las largas condenas como forma de mantener su dominio sobre la sociedad.
NP: En los años setenta y ochenta, en la URSS
usaron hospitales psiquiátricos para acabar con la disidencia.
SF: También en Cuba, especialmente en los años
sesenta y setenta.
NP: En los últimos años del sistema que
regía en Europa oriental ocurrió lo mismo que has descrito
antes: una liberalización, aunque no una democratización.
Cierta relajación, con castigos menos severos, pero sin cambiar
las reglas del juego, sin que el partido-Estado perdiese su monopolio
sobre el poder político. Muchas personas corrían el riesgo
de ir a la cárcel si eran políticamente activas, pero
generalmente ya no por diez o veinte años, sino por dos o tres
años.
SF: Veamos, por ejemplo, el asunto de los viajes. No
ha habido prácticamente ningún cambio en Cuba en cuanto
al derecho a viajar, al menos desde el punto de vista legal. Pero desde
el punto de vista de la aplicación práctica de las normas,
hubo una liberalización en los últimos veinte o veinticinco
años. No es que ahora se tenga más derecho a viajar que
antes, pero las exclusiones no son tan estrictas. Hubo un tiempo en
el que si no se tenía más de 65 años era muy difícil
dejar Cuba para ir a cualquier otro lugar. Siguen teniendo ese poder,
pero no lo ejercen con la misma rudeza que antes.
NP: ¿Hay sindicatos independientes en Cuba,
clandestinos o actuando a la luz del día?
SF: El régimen no permite la actividad de ningún
sindicalismo independiente. Hay grupos no oficiales, como un pequeño
grupo afiliado a los sindicatos cristianos latinoamericanos, pero no
conozco actividades concretas en las que estén implicados. Hace
muchos años, en el Puerto de La Habana algunas personas con ideas
opositoras fueron elegidas para cargos sindicales, pero fueron reprimidas.
Pero también tenemos que tener presente que el contexto para
las actividades sindicales en Cuba es muy peculiar, ya que muchos trabajadores
cubanos quieren más que cualquier otra cosa conseguir un empleo
en una joint venture, ya sea en el turismo, la empresa telefónica
o lo que sea, con tal de que se trate de una joint venture, con un inversionista
extranjero, gozando de una situación más sólida.
Además, las personas que trabajan para inversionistas extranjeros
cobran oficialmente en pesos, pero a menudo obtienen complementos en
dólares entregados bajo mano.
A veces hay apagones y no se puede trabajar por falta de energía
o porque se carece de los inputs necesarios, especialmente en el sector
estatal. Por lo tanto, una parte importante del trabajo en el sector
estatal consiste, más bien, en estar presente y aparentar que
se trabaja, ya que, sin ello, no habría bastantes empleos. En
este ambiente, el acceso a dólares y divisas fuertes es el problema
principal, no las condiciones de trabajo. A propósito, los inversionistas
extranjeros pagan al Estado cubano en dólares y luego el Estado
paga a los trabajadores en pesos. Sin embargo, a veces el Estado paga
parte del salario en dólares. Hay que contar, además,
con las propinas en hoteles y otros lugares turísticos.
NP: ¿Hay sindicatos oficiales, controlados por
el Gobierno?
SF: Sí, desde luego.
NP: ¿Hay huelgas?
SF: No, que yo sepa. El objetivo de los sindicatos
oficiales es trabajar con el Estado negociando acuerdos salariales así
como ciertas medidas asistenciales y algunas actividades lúdicas.
Fundamentalmente, estos sindicatos no son diferentes de los sindicatos
amarillos, ligados a la patronal, en países capitalistas.
NP: ¿Qué ocurre con las injusticias en
el trabajo? ¿Estos sindicatos protegen o defienden alguna vez
a los trabajadores sancionados?
SF: No ponen el énfasis sobre la cuestión
laboral, sino sobre salarios y beneficios. El sindicato actúa
como un negociador, pero no es un negociador independiente. Desde este
punto de vista, creo que el "Poder Popular", en sus niveles
inferiores, tiene algo más de credibilidad que los sindicatos,
porque gestiona servicios administrativos y locales con alguna flexibilidad.
Así que cuando alguien quiere recurrir a instituciones oficiales,
piensa más en el "Poder Popular" que en los sindicatos.
Dejadme contar una anécdota sobre el tipo de injusticias sufridas.
Uno de mis amigos profesionales en Cuba tiene una casa, aunque está
en muy mal estado. Hace unos pocos años hubo algunas mejoras
en el sistema telefónico a causa de una afluencia de inversión
italiana. Antes, era difícil conseguir teléfonos nuevos.
Pero esta mejora obligó a la colocación de cables y postes
nuevos. La empresa telefónica puso un poste telefónico
justamente en medio de la entrada del garaje de mi amigo. Mi amigo no
pudo hacer nada y tuvo que aguantarlo. Este es el tipo de cosas que
irrita a la gente: esa completamente arbitraria imprudencia administrativa
y esa indiferencia. A las autoridades no les importó un pepino
plantar un poste telefónico justo en medio de su entrada al garaje,
y ahora él no dispone de sitio para colocar su muy antiguo coche,
que funciona a duras penas.
NP: ¿Qué posibilidades hay de publicar
folletos, boletines, revistas, periódicos, etc.?
SF: La Iglesia católica es un editor significativo,
aunque no puede decirse que sea un gran editor. Por ejemplo, en Cuba
occidental publica una revista llamada Vitral. Y el arzobispado de La
Habana emite regularmente un boletín. Así que hay publicaciones
católicas en Cuba. Sin embargo, la jerarquía de la Iglesia
católica en Cuba ha sido muy cautelosa al poner a prueba los
límites de tolerancia oficial. En general, entre los caribeños
hispanoparlantes el catolicismo se implantó débilmente
e históricamente la Iglesia católica en Cuba se ha basado
en la clase media blanca y urbana. En 1957, la Asociación Católica
de la Universidad de La Habana realizó un estudio y se encontró
con que al preguntar a la población rural "¿dónde
esperas encontrar ayuda para tus problemas como campesino?", había
una abrumadora mayoría que señalaba al gobierno, mientras
que un 3% elegía a la Iglesia católica y un 4,3% a los
masones. ¡Entre la población rural cubana había
más personas con expectativas ante los masones que ante la Iglesia
católica! Quizá esa sea, en parte, la razón por
la que la Iglesia católica es muy cautelosa, aunque es el único
editor independiente significativo en Cuba.
Por cierto, uno de los motivos de que la Iglesia católica actúe
de forma un poco más abierta es que en 1991 el Cuarto Congreso
del PCC eliminó la prohibición de que las personas religiosas
se uniesen al partido, lo que tuvo un impacto significativo sobre la
práctica religiosa, tanto para el catolicismo como para las religiones
afrocubanas, el protestantismo y hasta para el judaísmo. De repente,
los judíos comenzaron a ir a las sinagogas de La Habana, a las
que antes no acudían para evitar tener problemas, no por ser
judíos pero sí por las prácticas religiosas. Todas
las religiones se beneficiaron de este proceso de liberalización.
NP: ¿Y si un ciudadano individual quiere imprimir
un boletín y criticar alguna política específica
del gobierno?
SF: En primer lugar, es muy difícil que encuentre
los medios para hacerlo. En segundo lugar, se encontraría metido
en problemas por llevar a cabo actividades editoriales independientes
no autorizadas. Yo creo que personas que no son católicas, pero
tienen alguna conexión con la Iglesia católica, intentan
publicar consideraciones críticas en Vitral o en otras publicaciones
de la Iglesia que se distribuyen en las misas y en otras ceremonias
religiosas.
NP: ¿Está permitido que una persona
tenga, por ejemplo, un mimeógrafo?
SF: Hay control estatal sobre este tipo de medios
de impresión y reproducción. Sin embargo, pueden comprarse
ordenadores en las tiendas que aceptan dólares. Pero tanto los
ordenadores como el papel y otros accesorios se encuentran en la categoría
de cosas "difíciles de obtener". Alguna gente usa el
correo electrónico de sus lugares de trabajo. Yo envío
mensajes a Cuba y, dado que mis corresponsales están convencidos
de que el correo es supervisado, soy muy cuidadoso con lo que envío,
ya que no quiero causarles problemas.
En realidad, si alguien es un oposicionista y quiere publicar, probablemente
intentará usar los medios de la Iglesia católica. Si no
se está en la oposición política, pero se quiere
publicar alguna crítica cultural y social de carácter
no-político, podrá intentarse en La Gaceta de Cuba, el
órgano oficial de UNEAC, la unión oficial de artistas
y escritores, o en Temas, editada por un centro de investigación.
Se puede publicar algo en esos medios, siempre que no sea un desafío
político al régimen. Sin embargo, ambas revistas son leídas
exclusivamente por una élite de científicos sociales y
algunos artistas e intelectuales.
NP: Pero si un grupo de personas se junta y reune
los dólares necesarios, ¿pueden comprar un ordenador?
SF: Sí, pueden hacerlo. He enviado dinero a amigos en
Cuba para ayudarles a comprar un monitor de segunda mano. La pregunta
es: ¿qué hacer con un ordenador? Los periodistas independientes
recientemente detenidos no publicaban prioritariamente en Cuba, pues
enviaban sus escritos al Miami Herald, y eso no les ha evitado problemas.
NP: ¿Remitieron sus escritos al Herald sin
ni siquiera intentar publicar algo en Cuba?
SF: Sí, recurrieron al Herald con la esperanza
de que se enterase la población cubana o sus familiares en el
exilio. También hay que tener en cuenta que el Herald paga por
las colaboraciones, factor que no debe ser ignorado. Es evidente que
el Herald atrae principalmente a aquellos periodistas independientes
cuya política es compatible con la línea derechista de
ese periódico. Otros periodistas y escritores más liberales
o socialdemócratas envian su material a El País, o a otras
publicaciones en España y América Latina. Pero es importante
tener en cuenta que los grupos disidentes, independientemente de su
perspectiva política, son muy pequeños y marginales en
la Cuba actual.
NP: Supongo que el gobierno justifica estas restricciones
diciendo que "Tenemos libertad de expresión. Pueden publicar
precisamente en alguna de las publicaciones oficiales "
SF: Sí, eso dice.
NP: Una de las cosas mencionadas en el contexto de
la actual ola de detenciones ha sido el papel del enviado especial estadounidense,
James Cason, quien distribuyó dinero para la compra de ordenadores,
equipos de fax y materiales similares.. Nos gustaría entender
las dificultades específicas con que la gente se encuentra cuando
intenta comprar estas cosas por sus propios medios. ¿Son obstáculos
esencialmente financieros, o bien se trata de barreras legales, acciones
de hostigamiento, etc.?
SF: Hay hostigamiento y hay también obstáculos
financieros. Las personas relacionadas con la oposición sufren
registros en los que resultan confiscadas diversas cosas. Es es una
sucia realidad.
NP: Pero si no es imposible al 100% para los oposicionistas
conseguir por sí mismos ciertos equipos, ¿sería
posible conseguirlos sin la ayuda de Cason?
SF: Sí, pero sería difícil.
NP: ¿Estás diciendo que requeriría
un gran esfuerzo y que resulta más fácil aceptar fondos
del gobierno estadounidense, sobre todo si no se tiene objeciones de
principio a ello?
SF: Exactamente. La realidad es que el centro de gravedad
de la oposición, disidencia o como se quiera llamar, se encuentra
en Cuba en el centro-derecha, políticamente hablando. No debemos
llamarnos a engaño al respecto. En el mejor de los casos, hay
algunas personas moderadamente de izquierda. Por ejemplo, Elizardo Sánchez
es un socialdemócrata moderado, y Oswaldo Payá un democristiano.
Se encuentran entre los elementos más moderados de la oposición.
En general, puede decirse que todos asumen que el mercado es una fuerza
de la naturaleza. No es algo que se discuta, lo dan por sentado.
NP: ¿Ninguno tiene objeciones de principio
a recibir ayuda de EE.UU.?
SF: Bueno, Payá ha sido citado recientemente
en New York Times diciendo que no era partidario de aceptar dinero del
gobierno estadounidense. No está claro si es una declaración
táctica o una objeción de principio. En el pasado, Elizardo
Sanchez ha hecho declaraciones similares.
NP: Pero algunas personas ligadas al Proyecto Varela
de Payá han sido detenidas y acusadas de haber recibido cosas
entregadas por Estados Unidos.
SF: Sí, y creo que alguno pudo hacerlo. Pero
esto no los convierte en espías o en algo equivalente a agentes
extranjeros en mayor medida en que pudiera decirse que los comunistas
en países occidentales eran espías o agentes de la URSS
cuando aceptaban su ayuda. Los esfuerzos del Proyecto Varela, por ejemplo,
se dirigen hacia demandar que el "Poder Popular" sea el foro
para las quejas populares que supuestamente es. La posición de
Payá es: "Vale, hay un conjunto de leyes en la Constitución.
Yo reclamo mis derechos dentro de las leyes y de la Constitución".
Esto le ha hecho entrar en conflicto con algunos derechistas de Miami
que dicen: "¿Cómo puedes reconocer la Constitución
cubana". Pero esa es su estrategia, aunque tampoco hay que engañarse:
Payá también es promercado y las enmiendas del Proyecto
Varela a la Constitución dejan abiertas de par en par las puertas
para cualquier tipo de inversión en el país, y no sólo
para los pequeños negocios.
NP: ¿Hay socialistas en Cuba?
SF: Hay socialistas como Haroldo Dilla, ahora exilado
en la República Dominicana. Hay un puñado de exilados
cubanos políticamente activos en EE.UU. que se declaran socialdemócratas.
Incluso hay personas afines al gobierno que están en un proceso
de búsqueda de una solución que pueda conducir a políticas
genuinamente socialistas. El comunismo, tanto donde controla el poder
como donde está fuera de él, pide que se le apoye sobre
la base de su pretensión de representar aspiraciones socialistas,
los ideales de la Ilustración y valores democráticos.
Aunque nosotros sabemos que la sociedad comunista no es realmente así,
dentro y fuera de las estructuras del PC hay gente que se toma esas
palabras en serio, lo que marca una diferencia importante entre el comunismo
y otras sociedades autoritarias o totalitarias. En Cuba, esto explica
por qué alguna gente vinculada al gobierno, especialmente en
los niveles medios e inferiores, podría llegar a adoptar políticas
genuinamente socialistas cuando el régimen comience a afrontar
problemas cada vez mayores, pero lamentablemente sospecho que esto sólo
ocurrirá entre la gente de más edad, ya que, al menos
hasta ahora, los jóvenes parecen más encantados por la
ilusión capitalista.
NP: ¿No hay agrupaciones socialistas?
SF: No, que yo sepa, pero hay individuos aquí
y allí, trotskistas, por ejemplo.
NP: Esto nos evoca otra vez el proceso en Europa Oriental.
Cuando surgieron los primeros movimientos de oposición, con el
levantamiento de los trabajadores de Alemania Oriental en 1953 y la
Revolución húngara de 1956, los valores e ideas socialistas
eran una importante parte crítica de la combinación. A
finales del siglo XX, el centro de gravedad se había desplazado
con fuerza hacia las posturas favorables a los mercados y a Estados
Unidos. En parte, esto ocurrió porque la izquierda internacional,
lamentablemente, no ayudó a los movimientos de oposición
bajo el comunismo "soviético". Sin duda, hay que contar
con las presiones procedentes de la economía mundial y de gobiernos
occidentales, pero la ausencia de la izquierda a la hora de apoyar a
los disidentes políticos en lugares como Europa Oriental y Cuba
fue también un elemento importante que contribuyó a echar
a los disidentes en brazos de Estados Unidos.
SF: En el año 2003 creo que el elemento más
importante es el predominio aplastante del poder estadounidense y del
mercado. Sin embargo, no hay ninguna duda de que la mayoritaria identificación
de la izquierda internacional con el gobierno cubano hace menos probable
que los opositores más jóvenes se identifiquen con la
izquierda. Además, una gran mayoría de izquierdistas de
uno u otro tipo han identificado el derrumbe de la URSS con el derrumbe
del socialismo, y punto. Esto tuvo un peculiar eco en el gobierno cubano,
pues desde la caída de la URSS se inició el denominado
"Periodo especial"...
NP: ¿Período especial?
SF: Así lo llaman. El nombre completo es "Periodo
especial en tiempo de paz". Comenzó en 1990, tras el derrumbe
del bloque soviético, y es indudable que el Gobierno puso el
énfasis ideológico sobre el nacionalismo, no sobre el
"socialismo". Hay cierto parloteo sobre el socialismo o el
marxismo, pero el centro de gravedad ideológico se desplazó
de forma clara hacia el nacionalismo "de izquierda".
NP: Había una consigna cubana que decía
"dentro de la revolución todo, fuera la revolución
nada", insinuando que había libre expresión sin salirse
de los parámetros básicos...
SF: Pero eso fue en 1961, y se usó como excusa
para justificar la supresión de Lunes de Revolución, el
suplemento semanal literario de Revolución, el principal periódico
revolucionario. Este suplemento era una excelente revista orientada
hacia la izquierda y abierta a toda la izquierda internacional.
NP: De acuerdo, pero si hoy alguien dice "yo
apoyo la revolución, apoyo el socialismo, y por eso tenemos que
democratizarlo", ¿tendría más margen de actuación
que los disidentes de centro-derecha?
SF: Podemos tomar en consideración el caso
de Haroldo Dilla, que ahora está en la República Dominicana.
Dilla era parte del Centro de estudios sobre América, un grupo
de expertos del PCC. El Centro no pertenecía a ninguna universidad,
así que Haroldo no era profesor, sino investigador, uno de los
más importantes. Algunas otras personas de este grupo, como Julio
Carranza, uno de los más importantes economistas cubanos, comenzaron
a manejar nociones de socialismo de mercado, aunque sin desafiar a Castro
de ninguna manera. Finalmente, se vio metido en serias dificultades
y llegó a extenderse la preocupación de que él
y otros miembros del Centro podrían ir a prisión, pero
no ocurrió. El Centro fue disuelto y los investigadores dispersados
en otras instituciones. La fracción más dura del partido
se hizo cargo de las instalaciones del Centro, que fue reanimado, pero
con un personal totalmente diferente. Quienes tenían un pensamiento
independiente fueron dispersados. Haroldo se mantuvo firme y lo que
le creó graves problemas fue, especialmente, su defensa de un
sistema multipartidista. Lo cité en un artículo para New
Politics ("Cuba Today and Prospects For Change", Verano 2000).
Fue expulsado del PCC y se dictó que no podría abandonar
Cuba durante un periodo no inferior a cinco años. Pero fue capaz
de salir de Cuba, no sé cómo lo consiguió. Por
cierto, diré que el PCC tiene el poder de restringir el movimiento
de los miembros del partido, incluso de los expulsados, sin necesidad
de recurrir a un proceso judicial.
NP: ¿Cuál es la naturaleza del régimen
cubano? Si no es socialista, ¿qué es?
SF: Desde luego, no es una sociedad socialista, porque
la clase obrera y el resto de la población no tienen control
democrático sobre la toma de decisiones. Es una variante de lo
que algunos denominamos "colectivismo burocrático".
Sociedades burocráticas colectivistas, donde una clase dirigente
domina políticamente la propiedad a través del control
de un Estado antidemocrático en vez de hacerlo de forma individual
o privada. Sin duda, es diferente de otros "colectivismos burocráticos",
pero comparte con ellos una esencia básica, de la misma forma
que los países capitalistas son diferentes entre sí, ya
que Suecia no es Japón ni los Estados Unidos.
NP: A grandes rasgos, ¿hay igualdad económica
en Cuba?
SF: ¿En comparación a qué? En
comparación con los extremos de riqueza y pobreza en algunos
países latinoamericanos, sí, hay igualdad económica
comparativamente hablando. Pero esto no significa que no haya desigualdades
significativas e importantes en Cuba, dentro del contexto de la distribución
de los recursos disponibles en el país. Hasta hace no mucho tiempo,
los privilegios eran monopolizados, en gran parte, por la burocracia
del partido. Hoy, se suman nuevos grupos privilegiados, a partir del
papel creciente de los funcionarios semipúblicos - semiprivados
de las joint venture, así como, muy posiblemente, algunos empresarios
privados.
NP: ¿Qué relación tiene el actual
gobierno de Castro con la revolución original?
SF: La revolución original fue una revolución
popular democrática, que más tarde se desarrolló
de forma burocrática y antidemocrática. Personalmente,
yo habría querido que Cuba fuera más allá del programa
reformista de la revolución original, pero en una dirección
de profundización de la democracia extendiendo el control popular
a la economía y a la esfera política, no hacia una dictadura,
como lamentablemente ocurrió.
NP: ¿Puedes decir algo sobre las actuales tendencias
de la política estadounidense hacia Cuba?
SF: Ante todo, hay que dejar claro que el gobierno
estadounidense sigue viendo Cuba como un obstáculo a su control
imperialista sobre el hemisferio occidental, "el patio trasero"
de Washington. Sin embargo, es también cierto que, desde el derrumbamiento
de la URSS, Cuba ha perdido mucha importancia para el imperio estadounidense.
Para describir estas nuevas condiciones, hace algún tiempo usé
una analogía con la espera a que "caiga la fruta madura",
con lo que quise decir que la intención estadounidense era mantener
el bloqueo y esperar la caída del régimen bajo esas presiones,
aunque de vez en cuando también les gusta sacudir el árbol
para apresurar la caída de la fruta. Hoy podríamos ser
testigos de una de esas situaciones. Un ejemplo anterior de esta forma
de sacudir el árbol fue la ley Helms-Burton, que reforzó
mucho el bloqueo. La actual Administración ha dedicado mucho
tiempo a pensar cómo estrechar el bloqueo, pero las medidas contempladas
son de doble filo. Una de las medidas más fuertes sería
restringir de forma muy severa el envío de remesas a la isla
por parte de los cubanos residentes en Estados Unidos. Se estima que
los cubanos en el extranjero envían, aproximadamente, 800 millones
de dólares al año a sus parientes en Cuba, y una gran
parte de esa cantidad procede de EE.UU., aunque también envíen
dinero desde España, Venezuela, México y otros países.
Pero una abrumadora mayoría del dinero procede de los Estados
Unidos.
NP: ¿Son muy significativos 800 millones de
dólares?
SF: Sí, mucho. Probablemente, es la segunda
fuente de ingresos para Cuba, tras el turismo. Es tanto o más
importante que el azúcar, industria en crisis durante los últimos
años. Desde hace uno o dos años, el gobierno ha cerrado
alrededor de un tercio de las centrales azucareras porque el precio
del azúcar, que ha oscilado entre seis y ocho céntimos
la libra, no bastaba ni para cubrir los costes de producción.
Las remesas del extranjero y el turismo tienen importancia crítica
para la economía nacional. Ahora, la Administración Bush
puede imponer otras restricciones. Por ejemplo, puede dificultar los
viajes a Cuba de quienes no son cubanos. Por el momento, cualquier asociación
profesional -personal médico y de enfermería, profesores,
bibliotecarios, arquitectos, etc.- pueden organizar un viaje a Cuba
si se relaciona con actividades profesionales. Bush probablemente ponga
fin a esto y sólo permita viajar a Cuba a quienes van a título
de razones humanitarias.
Para Bush, poner fin a las visitas a Cuba de quienes no son cubanos
tiene un coste político mínimo. La cosa más difícil,
aunque también la más significativa que podría
hacer, es restringir el flujo de remesas. Pero esto es difícil,
porque los cubanos que en EE.UU. gritan con más fuerza por el
derrocamiento del gobierno cubano son los mismos que mandan dinero a
sus parientes en Cuba. Bush puede decidir cortar las remesas y pagar
el precio político. No digo que no vaya a hacerlo, pero no lo
sabemos.
NP: ¿Dirías que en la Administración
Bush hay continua batalla sobre Cuba análoga a las controversias
sobre Irak e Irán? En un marco reaccionario general, ¿puede
hablarse de una facción más belicosa y otra más
moderada?
SF: Sí, desde luego. Estas tensiones también
existen en la comunidad cubano-estadounidense. No hace mucho, la ya
derechista Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) tuvo una
escisión aún más derechista. Se trataba de un grupo
obsesionado con la idea de que la FNCA se había ablandado. Sospecho
que hay una especie de guerra entre los varios y diversos grupos de
la derecha. Son todos reaccionarios y proimperialistas, pero, sin embargo,
tienen diferencias tácticas de importancia sobre este asunto.
Una diferencia importante entre Oriente Medio y Cuba es que Cuba tiene
desde inicios de los años noventa una baja prioridad en la política
exterior estadounidense, pese a la reciente artillería crítica.
NP: Los miembros de la Administración partidarios
de la línea más dura en los casos de Irak, Irán,
Siria y Corea del Norte, ¿son también los más agresivos
hacia Cuba?
SF: Sí, pero con dos matices. No creo que Wolfowitz
y compañía estén tan interesados en la cuestión
cubana como lo están por Oriente Medio, a causa de Israel y de
otros motivos. Otra cosa que complica este asunto es el interés
creciente que los Estados "granjeros" y republicanos del Medio
Oeste, con frecuencia muy derechistas, sienten por negociar con Cuba.
Es significtivo que cuando Ashcroft era senador de Missouri, antes de
perder su escaño y ser nombrado ministro de Justicia, tenía
mucho cuidado para que no se le fuese la mano sobre el tema del bloqueo
a Cuba, ya que contaba en Missouri con una base electoral empresarial
muy interesada en vender sus productos a Cuba. Obviamente, seguía
siendo un derechista, pero, en ese contexto, intentó atenuar
ciertas cosas debido a las presiones de los grandes agricultores, y
me refiero a Archer Daniels Midland y otros potentados de la agroindustria.
Muchas de estas grandes empresas ya han hecho negocios con Cuba, bajo
la nueva legislación que permite realizar comercio humanitario.
Cuando los cubanos pagan con dinero en efectivo, como han hecho durante
los dos últimos años, logran comprar granos y otros productos
de alimentación cultivados y procesados en Estados Unidos. No
hay ningún límite a esto, a condición de que se
pague en efectivo. Por cierto, esto ha creado cierto resentimiento entre
los europeos porque ellos han negociado con Cuba a largo plazo.
NP: ¿Hay presiones del electorado empresarial
republicano para que se levante totalmente el embargo y se permita el
libre comercio con Cuba?
SF: Recientemente, el Congreso aprobó una ley
que habría eliminado la prohibición de viajar a Cuba,
lo que no habría minado completamente el bloqueo, pero sí
le habría creado una enorme abolladura al facilitar el turismo.
La ley no ha llegado al Senado, pero fue aprobada por el Congreso con
una mayoría sustancial, incluyendo a un número importante
de republicanos del Medio Oeste. El turismo es, desde luego, la industria
número uno de Cuba, así que el agujero abierto habría
sido muy grande.
NP: Plantearé la pregunta sobre la Administración
Bush de forma más general. ¿Debe excluirse la posibilidad
de que esta Administración decida imponer el cambio de régimen
sobre Cuba?
SF: Bueno, como hemos visto en Irak, nada es imposible y todo
es posible. Creo que lo que tiene ahora mismo en la agenda es aumentar
la severidad del bloqueo, lo que es bastante malo. La cancelación
de remesas a Cuba, si llegan hasta ese punto, sería un gran golpe
a la economía cubana y a los cubanos comunes. Tal vez la Administración
Bush esté lista y dispuesta a pagar el precio político.
Eso no significaría el final automático de las remesas,
pero se harían mucho más caras porque habría que
utilizar terceros países, en beneficio de los bancos en Bahamas,
Cancún y otros lugares. Pero se reduciría el flujo de
dinero hacia Cuba. Esto es lo que puede decirse sobre la agenda actual
respecto a un futuro próximo. Más allá, todo es
posible.
Hay, sin embargo, otra forma de presión, que es hacer aún
más difícil a los cubanos la obtención de visados
para venir a Estados Unidos. En 1994, tras la última crisis de
los balseros, esa gente que va de Cuba a EE.UU. sobre pequeños
neumáticos de goma, se firmó un acuerdo de inmigración
entre EE.UU. y Cuba por el cual EE.UU. aceptaba emitir 20.000 visados
al año. Actualmente, emiten muchos menos visados que los estipulados,
posiblemente para hacer presión sobre el gobierno cubano, pero
también porque EE.UU. ha adoptado en general una postura muy
reaccionaria en cuanto a visados a partir del 11 de septiembre de 2001.
Ese es otro detalle del cuadro.
Me parece muy dudoso que la Administración Bush desee provocar
otra crisis como la de Mariel, cuanto tuvo lugar el éxodo a Florida
de aproximadamente 125.000 cubanos, en la primavera de 1980. Es muy
posible y de hecho bastante probable, sin embargo, que quieran aumentar
la tensión dentro de Cuba para acelerar el derrumbamiento del
Gobierno desde dentro. Por ejemplo, a través de un golpe militar,
sobre todo si Castro muriera por causas naturales.
NP: ¿La mayor parte de los visados son para
quienes tienen parientes en Estados Unidos?
SF: Principalmente, sí. Pero algunos lo consiguen
a través de la denominada "lotería de la visa"
[NT: Programa de Diversidad de Visa de Inmigrante, a través del
cual se sortean anualmente 50.000 visas de residencia permanente en
Estados Unidos]. La personas sin vínculos con cubanos residentes
en Estados Unidos pueden intentar participar en esa lotería,
que ha ayudado a muchas personas a entrar en Estados Unidos. El número
de aspirantes a formar parte de esta lotería es mucho mayor que
el número de visas otorgadas a través del acuerdo, que
se supone deben ser 20.000, un número no muy grande pero mucho
mayor que el número de visas que realmente se están concediendo
ahora mismo.
NP: ¿Por qué los grupos cubano-estadounidenses
en Miami no montan un escándalo por esto?
SF: Los derechistas empedernidos se alegran ante cualquier
restricción que se imponga, aunque sea a costa de perjudicar
a los cubanos comunes. Algunos creen que la limitación de los
visados o el recorte del flujo de remesas son instrumentos útiles
para presionar sobre el gobierno cubano y quizá también
para deshacerse de él.
NP: Pero los EE.UU. están violando un acuerdo
firmado...
SF: Sí, lo firmó en 1994, que fue también
cuando la denominada política Wet/Dry ("mojado/seco")
se puso en marcha. Según el Cuban Adjustment Act de 1966, si
un cubano entraba en un espacio de soberanía estadounidense,
podía solicitar asilo. Pero según el acuerdo migratorio
de 1994, si son detenidos en el mar serán devueltos a Cuba, aunque
si llegan a tierra firme estadounidense pueden quedarse. Bajo Clinton
y el actual Bush, cientos de refugiados cubanos han sido devueltos a
Cuba porque no lograron llegar a tierra estadounidense.
NP: La expresión "mojado /seco" hace
referencia a si se toca agua o tierra. ¿La entrega de los que
están en el agua es la política oficial estadounidense?
SF: Sí, desde 1994. En una ocasión,
los cubano-estadounidenses de Miami organizaron una manifestación
enorme porque desde la playa se veía como los guardacostas golpeaban
a quienes trataban de llegar a ella.
NP: ¿Golpeaban a la gente?
SF: Sí, para impedir que llegasen a tierra
firme. Hay una contradicción en el corazón de la política
estadounidense hacia los refugiados cubanos. Por un lado, el gobierno
estadounidense quiere usar a quienes piden asilo como un instrumento
político; por otra parte, no quieren una inmigración masiva.
Dudo muchísimo que ni siquiera la gente más derechista
del gobierno estadounidense quiera una repetición de lo ocurrido
en 1980, cuando 125.000 cubanos llegaron a EE.UU. en sólo unos
pocos meses.
NP: Pero al gobierno cubano probablemente le gustaría
deshacerse de alguna gente como una válvula de seguridad para
evitar la desestabilización del régimen.
SF: Sí, no hay duda de que esto genera una
mayor presión contra el gobierno dentro del país..
NP: Por otra parte, los cubanos de Florida tienen
parientes que quieren salir de Cuba.
SF: Exactamente. Hay presiones contradictorias en
ambos lados, si quieres decirlo así. Por eso resulta difícil
para Bush detener el envío de remesas y por eso hay división
de opiniones dentro de la Administración, aunque ninguno sienta
amor por el gobierno cubano, obviamente. Hay también una contradicción
entre lo individual y lo colectivo. Individualmente, piensan en sus
parientes. Colectivamente, piensan en deshacerse de Castro, pero no
quieren lograrlo a costa del sufrimiento de sus familiares. Si es a
costa de familiares de otros, vale, pero no a costa de los suyos.
NP: Entiendo que esta política "mojado/seco"
tiene algo que ver con el caso de algunos secuestradores reales o supuestos
que llegaron a Florida y no han sido encarcelados; el gobierno cubano
ha dicho que eso prueba que la política estadounidense promueve
el secuestro. ¿Qué puedes decirnos al respecto?
SF: Poco después de la reciente represión
desatada en Cuba, incluyendo ejecuciones y detenciones, James Cason
salió en la televisión cubana diciendo que nadie debería
intentar ir a EE.UU. por sus propios medios y que serían detenidos.
El gobierno cubano le cedió tiempo en la televisión cubana
para hacer este anuncio. Desde luego, hay un gran contraste entre el
trato dado a los haitianos que vienen a Miami, tratados como basura,
y el trato a los cubanos.
En el lado cubano hay otra contradicción, pues el gobierno está
feliz de dar 20.000 permisos de salida al año como válvula
de seguridad, pero, por otra parte, en Cuba no hay derecho a viajar.
Es decir, que para salir de Cuba no basta con obtener el visado estadounidense,
sino que se necesita también la autorización del gobierno
cubano. Durante los últimos diez años, se ha dado ese
permiso en casi todos los casos, pero no en todos.
NP: O sea, que bajo la política "mojado/seco"
si alguien llega a tierra firme, aunque sea un secuestrador y haya roto
las leyes internacionales, consigue el asilo. Y que quienes proceden
de Haiti u otros lugares no reciben ese trato.
SF: Sí. Obviamente hay un favoritismo.
NP: ¿Crees que EE.UU. alientan o, al menos,
perdonan el secuestro.
SF: No oficialmente. Pero hay otros elementos. Por
ejemplo, los tribunales estatales y federales en Florida tienden a ser
clementes hacia esos secuestradores y hacia los opositores al régimen
cubano que hayan usado la violencia. En los tribunales de Florida hay
una tendencia definida a facilitar las cosas a quienes logran llegar
a tierra estadounidense. Por otra parte, el gobierno estadounidense
no quiere animar a que decenas de miles de cubanos entren de repente
en Estados Unidos. No tienen reparos para alentar intentos individuales
de fuga, pero no quieren otro éxodo de masas en el país.
NP: Alguna gente de la izquierda dice que hay una amenaza
más o menos inminente de una invasión estadounidense de
Cuba.
SF: No creo que forme parte de la agenda inmediata,
aunque a mayor plazo ya dije que todo es posible. En términos
de proyectos actuales, no veo nada que lo indique, excepto declaraciones
de un claro carácter electoralista y demagógico, como
las de Jeb Bush en Florida.
NP: Sólo pueden invadir a la vez un limitado
número de países.
SF: La cuestión principal en este contexto no
es cuántas guerras pueden librar al mismo tiempo, sino cuál
es su perspectiva general y la importancia de cada país en sus
proyectos imperiales mundiales. La proximidad juega un papel aquí,
ya que no quieren promover una masiva crisis de refugiados en Florida.
NP: Pero esta Administración parece extraordinariamente
interesada en alcanzar un "efecto demostración " a
través de la proyección de su poder militar en diferentes
áreas del mundo. En el caso de América Latina, hemos visto
surgir nuevos gobiernos inclinados hacia la izquierda, en países
como Venezuela y Brasil, y es concebible que el gobierno estadounidense
fuese a la guerra contra los cubanos para demostrar su alcance y poder.
¿O es que esta Administración cree poder controlar satisfactoriamente
a estos gobiernos usando otros medios, especialmente los económicos?
¿Para qué recurrir a la invasión militar de Cuba
si parece que el FMI es todo lo necesario para tener a raya a los gobiernos
latinoamericanos?
SF: Tenemos que examinar las pruebas. Hay una gran
cantidad de hechos indicativos de que el trabajo preliminar para una
invasión de Irak se inició hace algunos años, muy
especialmente a partir del 11 de septiembre de 2001. Pienso en particular
en la orientación estratégica impulsada por personas como
Wolfowitz, Perle y otros similares. Para predecir la invasión
de Irak se contaba con mucho más que meras nubes de humo, ya
que existía un sólido soporte documental que indicaba
exactamente lo que iban a hacer. No era un ejercicio deductivo. Pero
no he visto pruebas de ese tipo que indiquen que Cuba sea el siguiente
en la lista.
Pero no podemos minimizar el hecho de que las medidas contempladas por
el equipo de Bush son muy dañinas. Consideremos que hay una graves
crisis turística mundial, fruto de la combinación de la
neumonía atípica en Asia, una recesión mundial,
la guerra en Irak y el 11 de septiembre de 2001. En el caso de Cuba,
los acontecimientos del 11 de septiembre causaron una reducción
del 5% del turismo y, potencialmente, las recientes acciones estadounidenses
amenazan aún más a la economía cubana. Si el gobierno
estadounidense impusiera severos recortes al envío de remesas,
esto, combinado con la disminución del turismo, procedente principalmente
de países como Alemania, Italia, España y Canadá,
sería un golpe muy serio a la economía cubana.
Hay una tendencia de la izquierda estadounidense procubana a subestimar
las medidas que la Administración Bush puede tomar, como si fuese
algo sin importancia frente al riesgo de una invasión real. Creo
que no compreden lo que significaría por sí sola una medida
de recorte del envío de remesas. No es un asunto secundario en
la agenda, sino algo muy serio. En cierto modo, estas cosas tienden
a ser desestimadas como si lo único que contase realmente fuese
una invasión.
También creo que todo este rumor sobre una invasión inminente
es un montaje del gobierno cubano como respuesta a las protestas de
la izquierda internacional, más amplias que costumbre, a causa
del reciente encarcelamiento de docenas de disidentes. Me sorprendió
la magnitud de esta protesta y creo que también sorprendió
al Gobierno cubano. Como reacción a esta controversia, el escritor
Gabriel García Márquez declaró que quien criticaba
al gobierno cubano ayudaba a justificar una invasión estadounidense,
con lo que no hacía más que repetir la postura del gobierno
cubano. Claramente, al gobierno le habría gustado que la izquierda
internacional le hubiese dado un apoyo incondicional o que se hubiese
callado.
Volviendo al tema anterior, las medidas contempladas son potencialmente
devastadoras para la economía cubana. Para quienes, como yo,
en EE.UU. o en cualquier otro lugar, estamos contra el imperialismo
y contra la violación de los derechos de autodeterminación
nacional de Cuba o de cualquier otro país, se trata de algo que
requiere una acción urgente.
NP: ¿Puedes decirnos algo sobre cómo
ha afectado a los europeos la política estadounidense de permitir
la compra de ayuda humanitaria con divisas fuertes?
SF: En su significado
más amplio, el problema planteado es si el gobierno cubano está
usando sus escasas reservas de divisas fuertes para comprar alimentos
a los EE.UU., en vez de hacerlo a los europeos, con quienes ha comerciado
durante muchos años. Y tras esto se plantea una inquietud: ¿qué
ocurrirá cuando termine el bloqueo y, probablemente, se produzca
una oleada de inversión estadounidense en el país?
NP: Si EE.UU. anuncia el levantamiento total del bloqueo,
las empresas europeas venderían menos y se recortaría
su mercado.
SF: Exactamente.
NP: ¿Y no hay nada más que decir al
respecto?
SF: La cantidad de divisas fuertes -dólares,
libras, euros, etc.- de que dispone actualmente el gobierno cubano es
bastante limitada, y están siendo usadas para comprar productos
agrícolas y otros alimentos estadounidenses. Ha habido cierta
preocupación en Europa, desde donde dicen algo así como
"¡Eh!, hemos sido clientes leales durante todo este tiempo.
¿Se van a olvidar de nosotros?". No quiero exagerar, no
es una crisis enorme, sino más bien una tendencia subterránea.
Ahora bien, los europeos han invertido mucho dinero en Cuba. Hay bastantes
joint venture, a menudo con capital español. Los italianos están
muy implicados en el sistema telefónico cubano. Los canadienses
han invertido mucho en la minería del níquel; Cuba es
uno de los principales productores de níquel en el mundo y los
canadienses controlan este mercado. Israel ha hecho una inversión
significativa en la producción cítrica cubana; en la zona
central de Cuba poseen la plantación cítrica más
grande del mundo, una joint venture entre capital israelí y el
gobierno cubano. A largo plazo, hay una potencial tensión entre
capitales estadounidenses y europeos.
NP: ¿Puedes decir algo sobre el caso de los
"cinco cubanos"?
SF: Sí. La ley Helms-Burton de mediados de
los noventa reforzó severamente el embargo a Cuba, que había
sido liberalizado a finales de los setenta. El presidente Clinton, que
había dicho que vetaría la ley, decidió firmarla
tras el derribo del avión de Hermanos al Rescate sobre el estrecho
de Florida en 1996. Hermanos al Rescate es un grupo derechista que ha
abandonado la acción armada en favor de la guerra de propaganda.
En 1996 ya habían volado al menos una o dos veces sobre el espacio
cubano, en misiones desarmadas, dejando caer panfletos sobre La Habana.
En este caso particular, fueron derribados cuando iban hacia Cuba, pero
está en discusión si fue sobre aguas cubanas o aguas internacionales.
Tras este incidente, cinco agentes de seguridad cubanos en Miami fueron
acusados de proporcionar al gobierno cubano la información que
condujo al derribo del avión. El gobierno cubano, al parecer,
se había infiltrado en Hermanos al Rescate, al igual que había
hecho dentro de Cuba en ciertos grupos de oposición. Los agentes
de seguridad han sido juzgados en el Tribunal Federal en Miami y fueron
condenados a graves condenas. Actualmente, hay un recurso en Atlanta
y el Tribunal de Apelación aún no ha determinado si el
debido proceso legal fue violado o no. La acusación no era por
espionaje en tanto que tal, sino por espionaje que condujo al derribo
de ese avión y al asesinato de las dos personas que estaban en
él. Hubo otro caso de espionaje, que implicaba a una mujer puertorriqueña
llamada Ana Belén Montes. Era funcionaria en una agencia de seguridad
gubernamental estadounidense en Washington y había proporcionado
información al gobierno cubano. Tras algunas negociaciones de
la pena, se le impuso una sentencia dura, pero el gobierno cubano no
ha dicho ni una palabra sobre este asunto, del que en Cuba nadie sabe
nada, pues el gobierno no ha dado ninguna información.
NP: ¿Era una espía en el sentido tradicional?
SF: Bueno, los cinco agentes de seguridad eran espías
también, pero más contra la derecha cubana en Miami que
contra el gobierno estadounidense como tal. Cuba ha mantenido una red
de espías muchos años, como podéis imaginaros.
En realidad, hay todo un género literario en la literatura cubana
sobre este tipo de historias, basadas en las actividades de agentes
cubanos en Miami, en ocasiones relacionadas con hechos reales y otras
veces totalmente ficticias. Por un lado, los cinco realizaban actividades
que podrían considerarse legítimas desde el punto de vista
de la autodeterminación cubana contra las agresiones directamente
o indirectamente inspiradas por el gobierno estadounidense. Por otra
parte, también son agentes de la represión estatal cubana.
Podéis estar seguros de que también habrían informado
sobre otros disidentes cubanos en Florida aunque no hubiesen sido derechistas
y proimperialistas. Hay otros aspectos relevantes, como la duda sobre
si los cinco agentes de la seguridad del Estado cubana podrían
llegar a tener en Miami algo semejante a un juicio justo.
NP: ¿Qué causó la liberalización
parcial del sistema cubano en los últimos años?
SF: La crisis económica de los años
noventa forzó al gobierno a cierta "suavización",
política y económicamente. Obviamente, había problemas
económicos desde comienzos de los ochenta. A mediados de esa
década, Cuba suspendió los pagos de su deuda externa,
antes de que la URSS dijera al Gobierno cubano que ellos no estaban
dispuestos a invertir en la economía cubana sus escasos recursos
por medio de los denominados subsidios.
NP: ¿Por qué dices "denominados"?
SF: ¿Qué es lo que establece "el
verdadero" valor de una determinada mercancía en el mercado
capitalista mundial? ¿Cómo es esto posible? Todas estas
cosas pueden ser puestas entre comillas. En un mundo dominado por el
mercado capitalista, ¿cuál es el verdadero valor de algo?
El mercado mundial no es un fenómeno natural, sino más
bien un convenio social basado en realidades objetivas (la ley de valor
y todas sus implicaciones). Es un convenio muy poderoso y aplastante,
pero un convenio social ante el que hay un potencial convenio social
alternativo, esto es, un socialismo democrático e internacional.
En cualquier caso, hubo problemas incluso antes de Gorbachov, y durante
los primeros años noventa, en el "Período especial",
tuvo lugar una muy importante crisis de la economía cubana, que
castigó duramente a la mayor parte de la población, especialmente
entre 1992 y 1994.
Cuando estuve en Cuba en enero de 2000, me sorprendió hasta qué
punto este periodo de dos años había causado impacto en
la conciencia colectiva de la población cubana, fuese cual fuese
su punto de vista. Hablé con personas de diversas opiniones,
desde fervientes partidario del régimen hasta fervientes oposicionistas.
Todos hablaron de lo ocurrido entre 1992 y 1994 en términos de
drástica escasez, problemas de salud, hambre, etc.
Durante este periodo el gobierno cubano alentó o, al menos, permitió
ciertas formas de actividad mercantil. La propiedad de dólares,
por ejemplo, se legalizó en 1993. Para eliminar el mercado negro,
el gobierno cubano comenzó simplemente a aceptar las equivalencias
de cambio establecidas por el mercado, siendo la última cifra
que escuché algo así como 20 ó 22 pesos por dólar,
lo que ha fluctuado algo, pero por regla general manteniéndose
dentro de ese rango. El gobierno permitió también algunos
tipos de pequeñas empresas privadas, como restaurantes familiares
y granjas privadas. Una vez que un agricultor privado ha satisfecho
su cuota al Estado, puede vender el resto en condiciones de mercado
con ciertas restricciones impuestas por el gobierno. Por un lado, esto
ha ayudado a mejorar la situación en cuanto a bienes de consumo,
en particular para quienes tenían acceso a dólares, porque
gran parte de las ventas se han hecho en dólares. Del 40% al
60% de la población cubana tiene algún acceso a dólares,
lo que también quiere decir que muchas personas no disponen de
ellos, lo que ha generado mayores niveles de desigualdad económica
y social.
NP: Puede suponerse que quienes tienen acceso a dólares
son, principalmente, los que reciben remesas y los que trabajan en la
industria turística.
SF: Como ya he dicho, las remesas son muy importantes.
Y si se trabaja con turistas, también se tendrá acceso
a dólares, ya que, aunque el sueldo se cobra en pesos, las propinas
son habitualmente en dólares, libras, etc. Y, desde luego, a
menudo los taxistas esperan cobrar en divisas. Encontré una enorme
desafección, basada en parte sobre factores materiales, entre
muchos profesores y profesionales, porque es poco probable que tengan
contacto con la industria turística y, por lo tanto, es más
difícil que consigan dólares. Es una fuente permanente
de descontento .
Hay millones de negros en Cuba, aunque nadie sepa definir quién
es negro en Cuba. Pero la regla básica es que alrededor de la
mitad de la población es, de un modo u otro, negra. Para las
personas negras es mucho más improbable tener acceso a dólares
que para el resto de la población. Hay discriminación
racial en la contratación para la industria turística,
pues existe una tendencia a contratar personas con "buen aspecto",
y el impacto duradero del racismo hace mucho más probable que
esas personas sean blancas. Esto ha creado muchas tensiones en la sociedad
cubana. Así que los años noventa fueron un periodo en
el que nuevas tensiones sociales y nuevas líneas de demarcación
se desarrollaron en el interior de la sociedad cubana.
También es posible sugerir que, en parte, se produjo cierta liberalización
en los años noventa porque el gobierno ya no manejaba los suficientes
recursos para mantener sus estrictos mecanismos de vigilancia. A mediados
de los noventa, por ejemplo, había muchos distritos de La Habana
donde los Comités para la Defensa de la Revolución, los
CDR, habían dejado de funcionar efectivamente.
NP: Son barriales...
SF: Sí, los CDR son grupos de vigilancia barriales,
pero dejaron de funcionar porque la gente estaba muy ocupada tratando
de ganar algunos dólares, trabajando en dos o tres empleos y
cosas así. No conozco completamente lo que ha ocurrido, pero
el sistema gubernamental de vigilancia se ha deteriorado claramente.
NP: ¿No se debe en gran medida al estado moral?
Si la gente estuviese más entusiasmada con el régimen,
es probable que hubiese más participación en este tipo
de grupos de vigilancia oficialmente patrocinados.
SF: Claro que sí. Al mismo tiempo hubo cierta
liberalización, que no democratización, en los ámbitos
intelectuales, artísticos y académicos. Algunas revistas
especializadas de índole intelectual cuentan relativamente con
mayor margen de maniobra. A condición de que no hablen sobre
Fidel Castro ni critiquen o se opongan al gobierno, pueden ir más
lejos que antes.
NP: ¿Puedes precisar un poco más?
SF: Por ejemplo, Temas, una de las revistas más
importantes, sacó recientemente un número en que se incluía
un amplio panel de debate sobre las personas marginadas en La Habana.
Evidentemente, no extraen consecuencias sistémicas en esta discusión,
pero tratar el tema ya es algo totalmente novedoso.
NP: Esto recuerda lo ocurrido en Polonia en los años
setenta y ochenta, cuando se permitió a los sociólogos
examinar los aspectos más sórdidos de la sociedad, por
primera vez desde el inicio del comunismo en ese país.
SF: Desde 1990 me suscribí a Granma, el diario
del PCC, y desde entonces he venido recibiéndolo, con dos o tres
semanas de retraso, en New York. Hace un par de meses dejó de
llegar, tras trece años de entrega normal. Llamé al Center
for Cuban Studies, donde tramité la suscripción, y les
dije que ya que estábamos hablando por teléfono me preguntaba
si podría cambiar mi suscripción para recibir Temas y
La Gaceta de Cuba, que es, como dije antes, la revista de UNEAC. Granma
es un periódico realmente gris, órgano oficial del PCC.
Pensé que quizá fuese el momento de pasarse a publicaciones
en las que, al menos, pueda encontrarse algo de interés. No sé
aún si me dejarán cambiar mi suscripción pagada
por adelantado, pero tanto Temas como La Gaceta publican cosas interesantes.
NP: ¿Pero esos signos de vitalidad no han estado
siempre presentes?
SF: No, desde luego. Será interesante comprobar
en qué medida las recientes medidas represivas revertirán
esta mayor tolerancia y cuánto afectará a las límitaciones
a la libre expresión en revistas culturales e intelectuales.
Las medidas represivas, aunque concentradas sobre cualquier forma de
oposición política, tienen lugar en el contexto de una
crisis económica que empeora y que podría vincularse a
posibles futuros problemas en el turismo. El gobierno podría
estar preocupado ante la posibilidad de que, a la larga, el descontento
popular se exprese a través de algunos de los varios y diversos
grupos de oposición. También están preocupados
ante el surgimiento de formas más inmediatas de desórdenes
políticos. En 1994, por ejemplo, hubo disturbios significativos
en La Habana en el punto álgido de la crisis económica
que acabo de describir, aunque entonces no tuvieron ninguna conexión
con algún tipo de oposición política. Lo que me
pregunto, sin pruebas para demostrarlo, es si las recientes medidas
represivas, tomadas aprovechando el momento de la guerra de Irak, no
estarán vinculadas con el miedo a que otra grave crisis económica
tenga los efectos que no tuvo la de 1994. Es solamente una hipótesis,
pero, aunque creo que es razonable, no puedo demostrarla.
NP: Entonces, ¿sería correcto decir
que aunque en los últimos años, al menos hasta ahora,
las revistas como Temas podían publicar algo sobre un problema
social que, de otro modo, habría sido olvidado, no pueden criticar
abiertamente al Gobierno?
SF: Hay un joven, Pedro Juan Gutiérrez, miembro
de la UNEAC, que es más o menos tolerado por el régimen.
Escribió una "trilogía sucia" sobre la vida
de la gente más pobre y marginal en La Habana. Ha sido publicada
en el extranjero, no en Cuba, pero vive y escribe en Cuba. Este es el
tipo de amplitud que hay en cuanto a la libertad de expresión.
Daré otro ejemplo: La Gaceta de Cuba, que es el órgano
de la UNAEC, ha publicado a poetas bien considerados del exilio, incluyendo
a Gaston Baquero, un poeta negro de tendencia derechista, exiliado en
España desde la revolución. Los especialistas le consideran
un muy buen poeta. Cosas de este tipo eran inconcebibles antes. Y ya
no sienten la necesidad de referirse a tales escritores en notas a pie
de página diciendo que son "traidores a la revolución",
como solía ser el caso.
NP: Volvamos al asunto James Cason y las recientes
medidas represivas. Algunos han dicho que si el gobierno cubano consideró
que lo que Cason hacía era tan terrible, podrían haberle
expulsado del país, en vez de detener a personas que participaban
en lo que algunos podrían considerar un proceso de construcción
de la sociedad civil.
SF: En Cuba no hay libertad de prensa, ni de expresión,
ni ninguna de esas libertades. Ese es el contexto. Si el gobierno cubano
facilitase la expresión democrática para que cada individuo
que lo desee pueda implicarse en una actividad política pacífica,
sería diferente mi punto de vista sobre la adopción de
sanciones legales para quienes reciben ayuda exterior. Pero el hecho
es que esos derechos no existen. El dominante PCC decide quién
puede publicar, quién puede tener acceso a una imprenta, etc.
NP: Entiendo que no estás diciendo que deban
facilitar los medios, sino que no deben poner obstáculos.
SF: Digo que debería haber un mínimo
garantizado. A ese respecto, Lenin escribió algunas cosas interesantes
sobre la libertad de la prensa, antes de estar él mismo en el
poder. Las he citado en mi libro Before Stalinism: The Rise and Fall
of Soviet Democracy (Verso 1990). Tomó en consideración
este tema y defendió que los grupos de ciudadanos deberían
tener acceso gratuito al uso de medios de impresión, lo que podría
ser tomado en cuenta para Cuba, pues no soy partidario de que, en un
posterior entorno postcastrista, el gobierno y los empresarios estadounidenses
lleguen con millones y millones de dólares y ahoguen cualquier
posibilidad de debate democrático entre el pueblo cubano, como
ocurrió en América Central. Apoyaría la prohibición
de financiación extranjera si los medios de publicación
fuesen distribuidos de manera democrática y no monopolizados
por un partido o por los ricos.
Más allá de algunas escasas posibles excepciones, estas
personas no son espías. No son extranjeros procedentes de EE.UU.
lanzados en paracaídas sobre Cuba. Son personas que responden
a las condiciones por medios que expresan un punto de vista. Muchas
de ellas crecieron dentro del sistema. Eso no quiere decir que yo no
discrepe de ellas en muchas cosas fundamentales; seguro que sí.
De hecho, a muchas las considero rivales políticos. Pero eso
tiene que ver con el debate político, no con la policía.
Las personas elegidas por el gobierno cubano para ser castigadas tienen
un derecho democrático a expresarse libremente.
El gobierno cubano prefiere que la acción policial sustituya
al debate político. No quiero decir que el contenido de ese debate
sea necesariamente progresista o de izquierda. De hecho, como ya he
dicho, hay un grave problema, porque el el centro de gravedad de la
disidencia y de la oposición en Cuba es procapitalista y proestadounidense.
Hay varias posturas, desde luego, pero hay muy poco desacuerdo sobre
la supuesta magia del mercado. Sin embargo, esa es una cuestión
política que debe ser discutida, no resuelta por medio de la
acción policial.
NP: ¿Ese apoyo al mercado se extiende a áreas
como el sistema sanitario?
SF: En eso, hay en Cuba una gran diferencia entre la
oposición organizada y una gama mucho más amplia de personas
descontentas. Muchos de los que se sienten insatisfechos con el sistema
existente en Cuba prefieren el famoso modelo de economía mixta,
combinando el mercado con un generoso Estado de bienestar, mientras
que la oposición derechista tiende a favorecer el modelo estadounidense.
Hay una revista muy importante llamada Encuentro, publicada en Madrid,
en la que recientemente publicó un artículo Carmelo Mesa-Lago,
probablemente el más importante economista cubano en el exilio.
No es un derechista, sino un socialdemócrata o lo que en EE.UU.
se entiende por un liberal. Su artículo concierne a la situación
en Cuba y entre los temas que aborda se encuentra la discusión
de qué sistema sanitario debería sustituir al que existe
en Cuba. Esencialmente, propone algo similar al sistema estadounidense,
dividido entre un sistema para los que no pueden pagar, como Medicaid
[NT: programa vigente en EE.UU. que da asistencia médica a ciertas
personas y grupos familiares con bajo nivel de ingresos; sólo
pueden entrar a formar parte de Medicaid las personas pertenecientes
a determinadas categorías específicas], y un sistema para
los que pueden pagar la atención privada. Es algo revelador sobre
el desplazamiento hacia la derecha.
Me chocó, porque Mesa-Lago no es, de ninguna manera, un derechista
tradicional, así que esto revela que nos encontramos en dificultades.
Ahora bien, en Cuba, muchas personas con un pensamiento independiente
dicen "queremos capitalismo con un sistema de asistencia médica
bien financiado, como tuvimos en Cuba hasta los años noventa".
Esa sería su perspectiva básica. Obviamente, desde inicios
de los años noventa, el sistema de atención sanitaria
en Cuba se ha deteriorado dramáticamente, pero la fórmula
de economía mixta todavía encuentra resonancia entre amplias
capas de la población descontenta. Me estoy refiriendo a personas
desilusionadas con el régimen y que no han concebido la posibilidad
de que el socialismo pueda significar algo muy diferente de lo defendido
por el gobierno cubano.
NP: Un cubano común, que puede ser muy proestadounidense,
muy promercado, y que puede autoconsiderarse como una persona de derechas
o algo similar, no querría, sin embargo, quedarse sin el seguro
de asistencia médica, como ocurre en realidad para más
de cuarenta millones de personas en Estados Unidos. Realmente, para
la mayor parte de la población cubana resulta inimaginable que
así es como funciona en verdad un sistema de asistencia médica
de libre mercado.
SF: Lamentablemente, quizá confrontorán
esta realidad.
NP: Algunos dicen que las personas detenidas recibían
dinero y ejecutaban órdenes de Cason. ¿Qué significa
seguir las órdenes de Cason y qué pruebas hay de ello?
SF: Es evidente que Cason quería crear conflictos.
Fue haciendo amigos, construyendo redes e intentando hacer presión
sobre el régimen. Pero no creo que diese detalladas órdenes
tácticas a la mayor parte de los detenidos, ni nada semejante.
NP: ¿Podríamos decir que hacía
su trabajo sabiendo que, al hacerlo, le creaba dificultades al gobierno?
SF: Sí.
NP: Algunos dicen que Cason ha ayudado a crear un partido
político.
SF: Posiblemente, eso sea bastante cierto. Pero de
un modo u otro...
NP: Pero Cason no pretendería hacerlo él
mismo directamente...
SF: De nuevo, permitidme acentuar el término
"centro de gravedad". Hay toda una gama de personas con mentalidad
independiente y/o oposicionista. Hay personas de la oposición
directamente ligadas a la Embajada estadounidense y hay un entorno mucho
más amplio. Cason, muy probablemente, intentaba tender la mano
a esta comunidad más amplia, y no solamente a su mucho más
pequeño grupo de agentes políticos. Nosotros también
deberíamos tener sentido de la medida y comprender que incluso
ese entorno más amplio es todavía pequeño y marginal.
Se puede conjeturar que quizá hubiese una pareja de espías
o agentes entre las personas detenidas por las autoridades cubanas,
pero yo no lo sé. Sin embargo, en su conjunto, el carácter
político de los que han sido detenidos es bastante claro: la
mayor parte de ellos han sido detenidos por sus actividades políticas,
no por andar desenterrando información para transmitirla a las
autoridades estadounidenses.
NP: Algunos dicen que la única alternativa
en Cuba a la actual dominación unipartidista y antidemocrática
es la desigualdad brutal, la pobreza de masas, un retorno a condiciones
similares a las de la época de Batista. ¿Estás
de acuerdo?
SF: Mientras Cuba no esté integrada una economía
mundial o, al menos, regional auténticamente socialista, nada
puede eliminar la pobreza en Cuba en el futuro previsible, independientemente
del sistema que exista. La pregunta clave es si se trata de un sistema
en el que la gente pueda defenderse de la explotación y la opresión
de los burócratas o de los plutócratas, disminuyendo así
la pobreza en el país. Sólo la capacidad de las personas
para organizarse democráticamente puede darles los instrumentos
para actuar así.
Lo mejor que puede hacerse en Estados Unidos es intentar que cesen el
bloqueo y todas las demás formas de hostilidad contra la República
de Cuba, reestableciendo normales relaciones diplomáticas y económicas,
y permitiendo así que el pueblo cubano disponga del máximo
espacio posible para tomar sus propias decisiones. Además, tenemos
que trabajar por un mundo en el que la desigualdad extrema de riqueza
entre el "primer mundo" y los países del "tercer
mundo" termine, de una vez por todas.
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