Cuba hoy: Entrevista con Samuel Farber
Joanne Landy, Thomas Harrison y Stephen R. Shalom
New politics / Iniciativa Socialista

New Politics: Establezcamos cierto telón de fondo para las condiciones internas en Cuba. ¿De qué tipo de libertades políticas dispone el pueblo cubano en lo que afecta a la libertad de expresión, elecciones y partidos políticos, sindicatos independientes y organizaciones políticas?

Samuel Farber: Hay elecciones en Cuba, pero sin política. El régimen anima una apariencia de democracia sin su sustancia, principalmente bajo la forma del "poder popular", un seudoparlamento piramidal que agrupa a representantes de diversas localidades. Una de las razones por las que digo que se trata de un seudoparlamento es que sólo existe un partido político legal, el Partido Comunista Cubano (PCC), que es también una parte integral del Estado. Es un Estado unipartidista. Pero el partido anima a un pequeño número de personas que no son miembros del PCC para que presten sus servicios en los niveles inferiores y, a veces, en los superiores, del "poder popular", como es el caso de algunos líderes de la iglesia protestante. El mando cubano toma decisiones estratégicas sobre personas cuya presencia en el Parlamento les parece importante, aunque no sean miembros del PCC. Pero estas personas no pueden formar partidos políticos.

NP: ¿Así que hay elecciones para el "poder popular"?

SF: Sí, hay elecciones. Los candidatos participan en candidaturas oficialmente aprobadas. En el nivel inferior hay más competencia, pero ni siquiera allí existen opciones políticas significativas, porque los candidatos tienen que ser aceptables para las autoridades y no pueden hacer campaña, salvo la presentación pública de sus biografías políticas. En cualquier caso, no se permite organizar grupos independientes o partidos.

NP: Y si alguien fuese nominado para esas elecciones como independiente o incluso como miembro del partido, y dijese "quiero usar estas elecciones como una ocasión para decir que el país necesita una actitud totalmente diferente hacia la producción de caña de azúcar".

SF: No llegaría a formar parte de la candidatura. Es lo que intentó Oswaldo Payá, un disidente que puede ser descrito como democristiano. Payá recogió firmas e intentó hacer campaña en los términos establecidos por la Constitución, pero no se lo permitieron. Por cierto, hay un artículo muy bueno sobre la seudodemocracia en Cuba, escrito por Francisco Sobrino (publicado en Iniciativa Socialista 58, otoño 2000, localizable en http://www.inisoc.org/sobrino1.htm).

NP: Dices que en los niveles inferiores hay elecciones con cierta competencia, no solamente candidatos oficiales. Puede haber dos, tres, cuatro candidatos. Pero se queda fuera del sistema político quien intenta usar la candidatura para expresar una opinión coherente, alternativa y, sobre todo, construir una organización que sostenga esa opinión.

SF: Exacto. En el caso de Payá, el Estado ignoró las firmas obtenidas y le dejaron fuera del proceso electoral.

NP: ¿Hay partidos políticos no oficiales en Cuba?

SF: Hay una multitud de partidos ilegales, desde luego. Docenas de ellas, todos ilegales.

NP: ¿Qué le pasa a quienes forman un partido político ilegal o una organización política que defienda las ideas excluidas?

SF: Bueno, el propio Payá está profundamente implicado en el Proyecto Varela, que propone una democratización gradual de Cuba. Hasta hace poco tiempo, el régimen toleraba por lo general a este tipo de reformadores, aunque determinados activistas eran hostigados rutinariamente. Algunas personas fueron despedidas de sus empleos... En fin, cosas de ese tipo.

NP: ¿Pero no fueron encarcelados disidentes políticos no violentos?

SF: Algunas personas a las que el Gobierno consideró como más provocadoras pasaron cortos periodos en prisión, pero el tipo de sentencias impuestas recientemente a docenas de disidentes son un retroceso a una política más dura, similar a la que prevaleció en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Por lo general, desde la segunda mitad de los años setenta había menos presos políticos y las sentencias eran más livianas.

NP: ¿A qué se debía esto?

SF: Supongo que el Gobierno se sentía más seguro. Al igual que ocurrió en la URSS y Europa del Este, con el tiempo el mando cubano fue teniendo menos confianza en las ejecuciones y las largas condenas como forma de mantener su dominio sobre la sociedad.

NP: En los años setenta y ochenta, en la URSS usaron hospitales psiquiátricos para acabar con la disidencia.

SF: También en Cuba, especialmente en los años sesenta y setenta.

NP: En los últimos años del sistema que regía en Europa oriental ocurrió lo mismo que has descrito antes: una liberalización, aunque no una democratización. Cierta relajación, con castigos menos severos, pero sin cambiar las reglas del juego, sin que el partido-Estado perdiese su monopolio sobre el poder político. Muchas personas corrían el riesgo de ir a la cárcel si eran políticamente activas, pero generalmente ya no por diez o veinte años, sino por dos o tres años.

SF: Veamos, por ejemplo, el asunto de los viajes. No ha habido prácticamente ningún cambio en Cuba en cuanto al derecho a viajar, al menos desde el punto de vista legal. Pero desde el punto de vista de la aplicación práctica de las normas, hubo una liberalización en los últimos veinte o veinticinco años. No es que ahora se tenga más derecho a viajar que antes, pero las exclusiones no son tan estrictas. Hubo un tiempo en el que si no se tenía más de 65 años era muy difícil dejar Cuba para ir a cualquier otro lugar. Siguen teniendo ese poder, pero no lo ejercen con la misma rudeza que antes.

NP: ¿Hay sindicatos independientes en Cuba, clandestinos o actuando a la luz del día?

SF: El régimen no permite la actividad de ningún sindicalismo independiente. Hay grupos no oficiales, como un pequeño grupo afiliado a los sindicatos cristianos latinoamericanos, pero no conozco actividades concretas en las que estén implicados. Hace muchos años, en el Puerto de La Habana algunas personas con ideas opositoras fueron elegidas para cargos sindicales, pero fueron reprimidas.

Pero también tenemos que tener presente que el contexto para las actividades sindicales en Cuba es muy peculiar, ya que muchos trabajadores cubanos quieren más que cualquier otra cosa conseguir un empleo en una joint venture, ya sea en el turismo, la empresa telefónica o lo que sea, con tal de que se trate de una joint venture, con un inversionista extranjero, gozando de una situación más sólida. Además, las personas que trabajan para inversionistas extranjeros cobran oficialmente en pesos, pero a menudo obtienen complementos en dólares entregados bajo mano.

A veces hay apagones y no se puede trabajar por falta de energía o porque se carece de los inputs necesarios, especialmente en el sector estatal. Por lo tanto, una parte importante del trabajo en el sector estatal consiste, más bien, en estar presente y aparentar que se trabaja, ya que, sin ello, no habría bastantes empleos. En este ambiente, el acceso a dólares y divisas fuertes es el problema principal, no las condiciones de trabajo. A propósito, los inversionistas extranjeros pagan al Estado cubano en dólares y luego el Estado paga a los trabajadores en pesos. Sin embargo, a veces el Estado paga parte del salario en dólares. Hay que contar, además, con las propinas en hoteles y otros lugares turísticos.

NP: ¿Hay sindicatos oficiales, controlados por el Gobierno?

SF: Sí, desde luego.

NP: ¿Hay huelgas?

SF: No, que yo sepa. El objetivo de los sindicatos oficiales es trabajar con el Estado negociando acuerdos salariales así como ciertas medidas asistenciales y algunas actividades lúdicas. Fundamentalmente, estos sindicatos no son diferentes de los sindicatos amarillos, ligados a la patronal, en países capitalistas.

NP: ¿Qué ocurre con las injusticias en el trabajo? ¿Estos sindicatos protegen o defienden alguna vez a los trabajadores sancionados?

SF: No ponen el énfasis sobre la cuestión laboral, sino sobre salarios y beneficios. El sindicato actúa como un negociador, pero no es un negociador independiente. Desde este punto de vista, creo que el "Poder Popular", en sus niveles inferiores, tiene algo más de credibilidad que los sindicatos, porque gestiona servicios administrativos y locales con alguna flexibilidad. Así que cuando alguien quiere recurrir a instituciones oficiales, piensa más en el "Poder Popular" que en los sindicatos.

Dejadme contar una anécdota sobre el tipo de injusticias sufridas. Uno de mis amigos profesionales en Cuba tiene una casa, aunque está en muy mal estado. Hace unos pocos años hubo algunas mejoras en el sistema telefónico a causa de una afluencia de inversión italiana. Antes, era difícil conseguir teléfonos nuevos. Pero esta mejora obligó a la colocación de cables y postes nuevos. La empresa telefónica puso un poste telefónico justamente en medio de la entrada del garaje de mi amigo. Mi amigo no pudo hacer nada y tuvo que aguantarlo. Este es el tipo de cosas que irrita a la gente: esa completamente arbitraria imprudencia administrativa y esa indiferencia. A las autoridades no les importó un pepino plantar un poste telefónico justo en medio de su entrada al garaje, y ahora él no dispone de sitio para colocar su muy antiguo coche, que funciona a duras penas.

NP: ¿Qué posibilidades hay de publicar folletos, boletines, revistas, periódicos, etc.?

SF: La Iglesia católica es un editor significativo, aunque no puede decirse que sea un gran editor. Por ejemplo, en Cuba occidental publica una revista llamada Vitral. Y el arzobispado de La Habana emite regularmente un boletín. Así que hay publicaciones católicas en Cuba. Sin embargo, la jerarquía de la Iglesia católica en Cuba ha sido muy cautelosa al poner a prueba los límites de tolerancia oficial. En general, entre los caribeños hispanoparlantes el catolicismo se implantó débilmente e históricamente la Iglesia católica en Cuba se ha basado en la clase media blanca y urbana. En 1957, la Asociación Católica de la Universidad de La Habana realizó un estudio y se encontró con que al preguntar a la población rural "¿dónde esperas encontrar ayuda para tus problemas como campesino?", había una abrumadora mayoría que señalaba al gobierno, mientras que un 3% elegía a la Iglesia católica y un 4,3% a los masones. ¡Entre la población rural cubana había más personas con expectativas ante los masones que ante la Iglesia católica! Quizá esa sea, en parte, la razón por la que la Iglesia católica es muy cautelosa, aunque es el único editor independiente significativo en Cuba.

Por cierto, uno de los motivos de que la Iglesia católica actúe de forma un poco más abierta es que en 1991 el Cuarto Congreso del PCC eliminó la prohibición de que las personas religiosas se uniesen al partido, lo que tuvo un impacto significativo sobre la práctica religiosa, tanto para el catolicismo como para las religiones afrocubanas, el protestantismo y hasta para el judaísmo. De repente, los judíos comenzaron a ir a las sinagogas de La Habana, a las que antes no acudían para evitar tener problemas, no por ser judíos pero sí por las prácticas religiosas. Todas las religiones se beneficiaron de este proceso de liberalización.

NP: ¿Y si un ciudadano individual quiere imprimir un boletín y criticar alguna política específica del gobierno?

SF: En primer lugar, es muy difícil que encuentre los medios para hacerlo. En segundo lugar, se encontraría metido en problemas por llevar a cabo actividades editoriales independientes no autorizadas. Yo creo que personas que no son católicas, pero tienen alguna conexión con la Iglesia católica, intentan publicar consideraciones críticas en Vitral o en otras publicaciones de la Iglesia que se distribuyen en las misas y en otras ceremonias religiosas.

NP: ¿Está permitido que una persona tenga, por ejemplo, un mimeógrafo?

SF: Hay control estatal sobre este tipo de medios de impresión y reproducción. Sin embargo, pueden comprarse ordenadores en las tiendas que aceptan dólares. Pero tanto los ordenadores como el papel y otros accesorios se encuentran en la categoría de cosas "difíciles de obtener". Alguna gente usa el correo electrónico de sus lugares de trabajo. Yo envío mensajes a Cuba y, dado que mis corresponsales están convencidos de que el correo es supervisado, soy muy cuidadoso con lo que envío, ya que no quiero causarles problemas.

En realidad, si alguien es un oposicionista y quiere publicar, probablemente intentará usar los medios de la Iglesia católica. Si no se está en la oposición política, pero se quiere publicar alguna crítica cultural y social de carácter no-político, podrá intentarse en La Gaceta de Cuba, el órgano oficial de UNEAC, la unión oficial de artistas y escritores, o en Temas, editada por un centro de investigación. Se puede publicar algo en esos medios, siempre que no sea un desafío político al régimen. Sin embargo, ambas revistas son leídas exclusivamente por una élite de científicos sociales y algunos artistas e intelectuales.

NP: Pero si un grupo de personas se junta y reune los dólares necesarios, ¿pueden comprar un ordenador?

SF:
Sí, pueden hacerlo. He enviado dinero a amigos en Cuba para ayudarles a comprar un monitor de segunda mano. La pregunta es: ¿qué hacer con un ordenador? Los periodistas independientes recientemente detenidos no publicaban prioritariamente en Cuba, pues enviaban sus escritos al Miami Herald, y eso no les ha evitado problemas.

NP: ¿Remitieron sus escritos al Herald sin ni siquiera intentar publicar algo en Cuba?

SF: Sí, recurrieron al Herald con la esperanza de que se enterase la población cubana o sus familiares en el exilio. También hay que tener en cuenta que el Herald paga por las colaboraciones, factor que no debe ser ignorado. Es evidente que el Herald atrae principalmente a aquellos periodistas independientes cuya política es compatible con la línea derechista de ese periódico. Otros periodistas y escritores más liberales o socialdemócratas envian su material a El País, o a otras publicaciones en España y América Latina. Pero es importante tener en cuenta que los grupos disidentes, independientemente de su perspectiva política, son muy pequeños y marginales en la Cuba actual.

NP: Supongo que el gobierno justifica estas restricciones diciendo que "Tenemos libertad de expresión. Pueden publicar precisamente en alguna de las publicaciones oficiales "

SF: Sí, eso dice.

NP: Una de las cosas mencionadas en el contexto de la actual ola de detenciones ha sido el papel del enviado especial estadounidense, James Cason, quien distribuyó dinero para la compra de ordenadores, equipos de fax y materiales similares.. Nos gustaría entender las dificultades específicas con que la gente se encuentra cuando intenta comprar estas cosas por sus propios medios. ¿Son obstáculos esencialmente financieros, o bien se trata de barreras legales, acciones de hostigamiento, etc.?

SF: Hay hostigamiento y hay también obstáculos financieros. Las personas relacionadas con la oposición sufren registros en los que resultan confiscadas diversas cosas. Es es una sucia realidad.

NP: Pero si no es imposible al 100% para los oposicionistas conseguir por sí mismos ciertos equipos, ¿sería posible conseguirlos sin la ayuda de Cason?

SF: Sí, pero sería difícil.

NP: ¿Estás diciendo que requeriría un gran esfuerzo y que resulta más fácil aceptar fondos del gobierno estadounidense, sobre todo si no se tiene objeciones de principio a ello?

SF: Exactamente. La realidad es que el centro de gravedad de la oposición, disidencia o como se quiera llamar, se encuentra en Cuba en el centro-derecha, políticamente hablando. No debemos llamarnos a engaño al respecto. En el mejor de los casos, hay algunas personas moderadamente de izquierda. Por ejemplo, Elizardo Sánchez es un socialdemócrata moderado, y Oswaldo Payá un democristiano. Se encuentran entre los elementos más moderados de la oposición. En general, puede decirse que todos asumen que el mercado es una fuerza de la naturaleza. No es algo que se discuta, lo dan por sentado.

NP: ¿Ninguno tiene objeciones de principio a recibir ayuda de EE.UU.?

SF: Bueno, Payá ha sido citado recientemente en New York Times diciendo que no era partidario de aceptar dinero del gobierno estadounidense. No está claro si es una declaración táctica o una objeción de principio. En el pasado, Elizardo Sanchez ha hecho declaraciones similares.

NP: Pero algunas personas ligadas al Proyecto Varela de Payá han sido detenidas y acusadas de haber recibido cosas entregadas por Estados Unidos.

SF: Sí, y creo que alguno pudo hacerlo. Pero esto no los convierte en espías o en algo equivalente a agentes extranjeros en mayor medida en que pudiera decirse que los comunistas en países occidentales eran espías o agentes de la URSS cuando aceptaban su ayuda. Los esfuerzos del Proyecto Varela, por ejemplo, se dirigen hacia demandar que el "Poder Popular" sea el foro para las quejas populares que supuestamente es. La posición de Payá es: "Vale, hay un conjunto de leyes en la Constitución. Yo reclamo mis derechos dentro de las leyes y de la Constitución". Esto le ha hecho entrar en conflicto con algunos derechistas de Miami que dicen: "¿Cómo puedes reconocer la Constitución cubana". Pero esa es su estrategia, aunque tampoco hay que engañarse: Payá también es promercado y las enmiendas del Proyecto Varela a la Constitución dejan abiertas de par en par las puertas para cualquier tipo de inversión en el país, y no sólo para los pequeños negocios.

NP: ¿Hay socialistas en Cuba?

SF: Hay socialistas como Haroldo Dilla, ahora exilado en la República Dominicana. Hay un puñado de exilados cubanos políticamente activos en EE.UU. que se declaran socialdemócratas. Incluso hay personas afines al gobierno que están en un proceso de búsqueda de una solución que pueda conducir a políticas genuinamente socialistas. El comunismo, tanto donde controla el poder como donde está fuera de él, pide que se le apoye sobre la base de su pretensión de representar aspiraciones socialistas, los ideales de la Ilustración y valores democráticos. Aunque nosotros sabemos que la sociedad comunista no es realmente así, dentro y fuera de las estructuras del PC hay gente que se toma esas palabras en serio, lo que marca una diferencia importante entre el comunismo y otras sociedades autoritarias o totalitarias. En Cuba, esto explica por qué alguna gente vinculada al gobierno, especialmente en los niveles medios e inferiores, podría llegar a adoptar políticas genuinamente socialistas cuando el régimen comience a afrontar problemas cada vez mayores, pero lamentablemente sospecho que esto sólo ocurrirá entre la gente de más edad, ya que, al menos hasta ahora, los jóvenes parecen más encantados por la ilusión capitalista.

NP: ¿No hay agrupaciones socialistas?

SF: No, que yo sepa, pero hay individuos aquí y allí, trotskistas, por ejemplo.

NP: Esto nos evoca otra vez el proceso en Europa Oriental. Cuando surgieron los primeros movimientos de oposición, con el levantamiento de los trabajadores de Alemania Oriental en 1953 y la Revolución húngara de 1956, los valores e ideas socialistas eran una importante parte crítica de la combinación. A finales del siglo XX, el centro de gravedad se había desplazado con fuerza hacia las posturas favorables a los mercados y a Estados Unidos. En parte, esto ocurrió porque la izquierda internacional, lamentablemente, no ayudó a los movimientos de oposición bajo el comunismo "soviético". Sin duda, hay que contar con las presiones procedentes de la economía mundial y de gobiernos occidentales, pero la ausencia de la izquierda a la hora de apoyar a los disidentes políticos en lugares como Europa Oriental y Cuba fue también un elemento importante que contribuyó a echar a los disidentes en brazos de Estados Unidos.

SF: En el año 2003 creo que el elemento más importante es el predominio aplastante del poder estadounidense y del mercado. Sin embargo, no hay ninguna duda de que la mayoritaria identificación de la izquierda internacional con el gobierno cubano hace menos probable que los opositores más jóvenes se identifiquen con la izquierda. Además, una gran mayoría de izquierdistas de uno u otro tipo han identificado el derrumbe de la URSS con el derrumbe del socialismo, y punto. Esto tuvo un peculiar eco en el gobierno cubano, pues desde la caída de la URSS se inició el denominado "Periodo especial"...

NP: ¿Período especial?

SF: Así lo llaman. El nombre completo es "Periodo especial en tiempo de paz". Comenzó en 1990, tras el derrumbe del bloque soviético, y es indudable que el Gobierno puso el énfasis ideológico sobre el nacionalismo, no sobre el "socialismo". Hay cierto parloteo sobre el socialismo o el marxismo, pero el centro de gravedad ideológico se desplazó de forma clara hacia el nacionalismo "de izquierda".

NP: Había una consigna cubana que decía "dentro de la revolución todo, fuera la revolución nada", insinuando que había libre expresión sin salirse de los parámetros básicos...

SF: Pero eso fue en 1961, y se usó como excusa para justificar la supresión de Lunes de Revolución, el suplemento semanal literario de Revolución, el principal periódico revolucionario. Este suplemento era una excelente revista orientada hacia la izquierda y abierta a toda la izquierda internacional.

NP: De acuerdo, pero si hoy alguien dice "yo apoyo la revolución, apoyo el socialismo, y por eso tenemos que democratizarlo", ¿tendría más margen de actuación que los disidentes de centro-derecha?

SF: Podemos tomar en consideración el caso de Haroldo Dilla, que ahora está en la República Dominicana. Dilla era parte del Centro de estudios sobre América, un grupo de expertos del PCC. El Centro no pertenecía a ninguna universidad, así que Haroldo no era profesor, sino investigador, uno de los más importantes. Algunas otras personas de este grupo, como Julio Carranza, uno de los más importantes economistas cubanos, comenzaron a manejar nociones de socialismo de mercado, aunque sin desafiar a Castro de ninguna manera. Finalmente, se vio metido en serias dificultades y llegó a extenderse la preocupación de que él y otros miembros del Centro podrían ir a prisión, pero no ocurrió. El Centro fue disuelto y los investigadores dispersados en otras instituciones. La fracción más dura del partido se hizo cargo de las instalaciones del Centro, que fue reanimado, pero con un personal totalmente diferente. Quienes tenían un pensamiento independiente fueron dispersados. Haroldo se mantuvo firme y lo que le creó graves problemas fue, especialmente, su defensa de un sistema multipartidista. Lo cité en un artículo para New Politics ("Cuba Today and Prospects For Change", Verano 2000). Fue expulsado del PCC y se dictó que no podría abandonar Cuba durante un periodo no inferior a cinco años. Pero fue capaz de salir de Cuba, no sé cómo lo consiguió. Por cierto, diré que el PCC tiene el poder de restringir el movimiento de los miembros del partido, incluso de los expulsados, sin necesidad de recurrir a un proceso judicial.

NP: ¿Cuál es la naturaleza del régimen cubano? Si no es socialista, ¿qué es?

SF: Desde luego, no es una sociedad socialista, porque la clase obrera y el resto de la población no tienen control democrático sobre la toma de decisiones. Es una variante de lo que algunos denominamos "colectivismo burocrático". Sociedades burocráticas colectivistas, donde una clase dirigente domina políticamente la propiedad a través del control de un Estado antidemocrático en vez de hacerlo de forma individual o privada. Sin duda, es diferente de otros "colectivismos burocráticos", pero comparte con ellos una esencia básica, de la misma forma que los países capitalistas son diferentes entre sí, ya que Suecia no es Japón ni los Estados Unidos.

NP: A grandes rasgos, ¿hay igualdad económica en Cuba?

SF: ¿En comparación a qué? En comparación con los extremos de riqueza y pobreza en algunos países latinoamericanos, sí, hay igualdad económica comparativamente hablando. Pero esto no significa que no haya desigualdades significativas e importantes en Cuba, dentro del contexto de la distribución de los recursos disponibles en el país. Hasta hace no mucho tiempo, los privilegios eran monopolizados, en gran parte, por la burocracia del partido. Hoy, se suman nuevos grupos privilegiados, a partir del papel creciente de los funcionarios semipúblicos - semiprivados de las joint venture, así como, muy posiblemente, algunos empresarios privados.

NP: ¿Qué relación tiene el actual gobierno de Castro con la revolución original?

SF: La revolución original fue una revolución popular democrática, que más tarde se desarrolló de forma burocrática y antidemocrática. Personalmente, yo habría querido que Cuba fuera más allá del programa reformista de la revolución original, pero en una dirección de profundización de la democracia extendiendo el control popular a la economía y a la esfera política, no hacia una dictadura, como lamentablemente ocurrió.

NP: ¿Puedes decir algo sobre las actuales tendencias de la política estadounidense hacia Cuba?

SF: Ante todo, hay que dejar claro que el gobierno estadounidense sigue viendo Cuba como un obstáculo a su control imperialista sobre el hemisferio occidental, "el patio trasero" de Washington. Sin embargo, es también cierto que, desde el derrumbamiento de la URSS, Cuba ha perdido mucha importancia para el imperio estadounidense. Para describir estas nuevas condiciones, hace algún tiempo usé una analogía con la espera a que "caiga la fruta madura", con lo que quise decir que la intención estadounidense era mantener el bloqueo y esperar la caída del régimen bajo esas presiones, aunque de vez en cuando también les gusta sacudir el árbol para apresurar la caída de la fruta. Hoy podríamos ser testigos de una de esas situaciones. Un ejemplo anterior de esta forma de sacudir el árbol fue la ley Helms-Burton, que reforzó mucho el bloqueo. La actual Administración ha dedicado mucho tiempo a pensar cómo estrechar el bloqueo, pero las medidas contempladas son de doble filo. Una de las medidas más fuertes sería restringir de forma muy severa el envío de remesas a la isla por parte de los cubanos residentes en Estados Unidos. Se estima que los cubanos en el extranjero envían, aproximadamente, 800 millones de dólares al año a sus parientes en Cuba, y una gran parte de esa cantidad procede de EE.UU., aunque también envíen dinero desde España, Venezuela, México y otros países. Pero una abrumadora mayoría del dinero procede de los Estados Unidos.

NP: ¿Son muy significativos 800 millones de dólares?

SF: Sí, mucho. Probablemente, es la segunda fuente de ingresos para Cuba, tras el turismo. Es tanto o más importante que el azúcar, industria en crisis durante los últimos años. Desde hace uno o dos años, el gobierno ha cerrado alrededor de un tercio de las centrales azucareras porque el precio del azúcar, que ha oscilado entre seis y ocho céntimos la libra, no bastaba ni para cubrir los costes de producción. Las remesas del extranjero y el turismo tienen importancia crítica para la economía nacional. Ahora, la Administración Bush puede imponer otras restricciones. Por ejemplo, puede dificultar los viajes a Cuba de quienes no son cubanos. Por el momento, cualquier asociación profesional -personal médico y de enfermería, profesores, bibliotecarios, arquitectos, etc.- pueden organizar un viaje a Cuba si se relaciona con actividades profesionales. Bush probablemente ponga fin a esto y sólo permita viajar a Cuba a quienes van a título de razones humanitarias.

Para Bush, poner fin a las visitas a Cuba de quienes no son cubanos tiene un coste político mínimo. La cosa más difícil, aunque también la más significativa que podría hacer, es restringir el flujo de remesas. Pero esto es difícil, porque los cubanos que en EE.UU. gritan con más fuerza por el derrocamiento del gobierno cubano son los mismos que mandan dinero a sus parientes en Cuba. Bush puede decidir cortar las remesas y pagar el precio político. No digo que no vaya a hacerlo, pero no lo sabemos.

NP: ¿Dirías que en la Administración Bush hay continua batalla sobre Cuba análoga a las controversias sobre Irak e Irán? En un marco reaccionario general, ¿puede hablarse de una facción más belicosa y otra más moderada?

SF: Sí, desde luego. Estas tensiones también existen en la comunidad cubano-estadounidense. No hace mucho, la ya derechista Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) tuvo una escisión aún más derechista. Se trataba de un grupo obsesionado con la idea de que la FNCA se había ablandado. Sospecho que hay una especie de guerra entre los varios y diversos grupos de la derecha. Son todos reaccionarios y proimperialistas, pero, sin embargo, tienen diferencias tácticas de importancia sobre este asunto. Una diferencia importante entre Oriente Medio y Cuba es que Cuba tiene desde inicios de los años noventa una baja prioridad en la política exterior estadounidense, pese a la reciente artillería crítica.

NP: Los miembros de la Administración partidarios de la línea más dura en los casos de Irak, Irán, Siria y Corea del Norte, ¿son también los más agresivos hacia Cuba?

SF: Sí, pero con dos matices. No creo que Wolfowitz y compañía estén tan interesados en la cuestión cubana como lo están por Oriente Medio, a causa de Israel y de otros motivos. Otra cosa que complica este asunto es el interés creciente que los Estados "granjeros" y republicanos del Medio Oeste, con frecuencia muy derechistas, sienten por negociar con Cuba. Es significtivo que cuando Ashcroft era senador de Missouri, antes de perder su escaño y ser nombrado ministro de Justicia, tenía mucho cuidado para que no se le fuese la mano sobre el tema del bloqueo a Cuba, ya que contaba en Missouri con una base electoral empresarial muy interesada en vender sus productos a Cuba. Obviamente, seguía siendo un derechista, pero, en ese contexto, intentó atenuar ciertas cosas debido a las presiones de los grandes agricultores, y me refiero a Archer Daniels Midland y otros potentados de la agroindustria. Muchas de estas grandes empresas ya han hecho negocios con Cuba, bajo la nueva legislación que permite realizar comercio humanitario. Cuando los cubanos pagan con dinero en efectivo, como han hecho durante los dos últimos años, logran comprar granos y otros productos de alimentación cultivados y procesados en Estados Unidos. No hay ningún límite a esto, a condición de que se pague en efectivo. Por cierto, esto ha creado cierto resentimiento entre los europeos porque ellos han negociado con Cuba a largo plazo.

NP: ¿Hay presiones del electorado empresarial republicano para que se levante totalmente el embargo y se permita el libre comercio con Cuba?

SF: Recientemente, el Congreso aprobó una ley que habría eliminado la prohibición de viajar a Cuba, lo que no habría minado completamente el bloqueo, pero sí le habría creado una enorme abolladura al facilitar el turismo. La ley no ha llegado al Senado, pero fue aprobada por el Congreso con una mayoría sustancial, incluyendo a un número importante de republicanos del Medio Oeste. El turismo es, desde luego, la industria número uno de Cuba, así que el agujero abierto habría sido muy grande.

NP: Plantearé la pregunta sobre la Administración Bush de forma más general. ¿Debe excluirse la posibilidad de que esta Administración decida imponer el cambio de régimen sobre Cuba?

SF:
Bueno, como hemos visto en Irak, nada es imposible y todo es posible. Creo que lo que tiene ahora mismo en la agenda es aumentar la severidad del bloqueo, lo que es bastante malo. La cancelación de remesas a Cuba, si llegan hasta ese punto, sería un gran golpe a la economía cubana y a los cubanos comunes. Tal vez la Administración Bush esté lista y dispuesta a pagar el precio político. Eso no significaría el final automático de las remesas, pero se harían mucho más caras porque habría que utilizar terceros países, en beneficio de los bancos en Bahamas, Cancún y otros lugares. Pero se reduciría el flujo de dinero hacia Cuba. Esto es lo que puede decirse sobre la agenda actual respecto a un futuro próximo. Más allá, todo es posible.

Hay, sin embargo, otra forma de presión, que es hacer aún más difícil a los cubanos la obtención de visados para venir a Estados Unidos. En 1994, tras la última crisis de los balseros, esa gente que va de Cuba a EE.UU. sobre pequeños neumáticos de goma, se firmó un acuerdo de inmigración entre EE.UU. y Cuba por el cual EE.UU. aceptaba emitir 20.000 visados al año. Actualmente, emiten muchos menos visados que los estipulados, posiblemente para hacer presión sobre el gobierno cubano, pero también porque EE.UU. ha adoptado en general una postura muy reaccionaria en cuanto a visados a partir del 11 de septiembre de 2001. Ese es otro detalle del cuadro.

Me parece muy dudoso que la Administración Bush desee provocar otra crisis como la de Mariel, cuanto tuvo lugar el éxodo a Florida de aproximadamente 125.000 cubanos, en la primavera de 1980. Es muy posible y de hecho bastante probable, sin embargo, que quieran aumentar la tensión dentro de Cuba para acelerar el derrumbamiento del Gobierno desde dentro. Por ejemplo, a través de un golpe militar, sobre todo si Castro muriera por causas naturales.

NP: ¿La mayor parte de los visados son para quienes tienen parientes en Estados Unidos?

SF: Principalmente, sí. Pero algunos lo consiguen a través de la denominada "lotería de la visa" [NT: Programa de Diversidad de Visa de Inmigrante, a través del cual se sortean anualmente 50.000 visas de residencia permanente en Estados Unidos]. La personas sin vínculos con cubanos residentes en Estados Unidos pueden intentar participar en esa lotería, que ha ayudado a muchas personas a entrar en Estados Unidos. El número de aspirantes a formar parte de esta lotería es mucho mayor que el número de visas otorgadas a través del acuerdo, que se supone deben ser 20.000, un número no muy grande pero mucho mayor que el número de visas que realmente se están concediendo ahora mismo.

NP: ¿Por qué los grupos cubano-estadounidenses en Miami no montan un escándalo por esto?

SF: Los derechistas empedernidos se alegran ante cualquier restricción que se imponga, aunque sea a costa de perjudicar a los cubanos comunes. Algunos creen que la limitación de los visados o el recorte del flujo de remesas son instrumentos útiles para presionar sobre el gobierno cubano y quizá también para deshacerse de él.

NP: Pero los EE.UU. están violando un acuerdo firmado...

SF: Sí, lo firmó en 1994, que fue también cuando la denominada política Wet/Dry ("mojado/seco") se puso en marcha. Según el Cuban Adjustment Act de 1966, si un cubano entraba en un espacio de soberanía estadounidense, podía solicitar asilo. Pero según el acuerdo migratorio de 1994, si son detenidos en el mar serán devueltos a Cuba, aunque si llegan a tierra firme estadounidense pueden quedarse. Bajo Clinton y el actual Bush, cientos de refugiados cubanos han sido devueltos a Cuba porque no lograron llegar a tierra estadounidense.

NP: La expresión "mojado /seco" hace referencia a si se toca agua o tierra. ¿La entrega de los que están en el agua es la política oficial estadounidense?

SF: Sí, desde 1994. En una ocasión, los cubano-estadounidenses de Miami organizaron una manifestación enorme porque desde la playa se veía como los guardacostas golpeaban a quienes trataban de llegar a ella.

NP: ¿Golpeaban a la gente?

SF: Sí, para impedir que llegasen a tierra firme. Hay una contradicción en el corazón de la política estadounidense hacia los refugiados cubanos. Por un lado, el gobierno estadounidense quiere usar a quienes piden asilo como un instrumento político; por otra parte, no quieren una inmigración masiva. Dudo muchísimo que ni siquiera la gente más derechista del gobierno estadounidense quiera una repetición de lo ocurrido en 1980, cuando 125.000 cubanos llegaron a EE.UU. en sólo unos pocos meses.

NP: Pero al gobierno cubano probablemente le gustaría deshacerse de alguna gente como una válvula de seguridad para evitar la desestabilización del régimen.

SF: Sí, no hay duda de que esto genera una mayor presión contra el gobierno dentro del país..

NP: Por otra parte, los cubanos de Florida tienen parientes que quieren salir de Cuba.

SF: Exactamente. Hay presiones contradictorias en ambos lados, si quieres decirlo así. Por eso resulta difícil para Bush detener el envío de remesas y por eso hay división de opiniones dentro de la Administración, aunque ninguno sienta amor por el gobierno cubano, obviamente. Hay también una contradicción entre lo individual y lo colectivo. Individualmente, piensan en sus parientes. Colectivamente, piensan en deshacerse de Castro, pero no quieren lograrlo a costa del sufrimiento de sus familiares. Si es a costa de familiares de otros, vale, pero no a costa de los suyos.

NP: Entiendo que esta política "mojado/seco" tiene algo que ver con el caso de algunos secuestradores reales o supuestos que llegaron a Florida y no han sido encarcelados; el gobierno cubano ha dicho que eso prueba que la política estadounidense promueve el secuestro. ¿Qué puedes decirnos al respecto?

SF: Poco después de la reciente represión desatada en Cuba, incluyendo ejecuciones y detenciones, James Cason salió en la televisión cubana diciendo que nadie debería intentar ir a EE.UU. por sus propios medios y que serían detenidos. El gobierno cubano le cedió tiempo en la televisión cubana para hacer este anuncio. Desde luego, hay un gran contraste entre el trato dado a los haitianos que vienen a Miami, tratados como basura, y el trato a los cubanos.

En el lado cubano hay otra contradicción, pues el gobierno está feliz de dar 20.000 permisos de salida al año como válvula de seguridad, pero, por otra parte, en Cuba no hay derecho a viajar. Es decir, que para salir de Cuba no basta con obtener el visado estadounidense, sino que se necesita también la autorización del gobierno cubano. Durante los últimos diez años, se ha dado ese permiso en casi todos los casos, pero no en todos.

NP: O sea, que bajo la política "mojado/seco" si alguien llega a tierra firme, aunque sea un secuestrador y haya roto las leyes internacionales, consigue el asilo. Y que quienes proceden de Haiti u otros lugares no reciben ese trato.

SF:
Sí. Obviamente hay un favoritismo.

NP: ¿Crees que EE.UU. alientan o, al menos, perdonan el secuestro.

SF: No oficialmente. Pero hay otros elementos. Por ejemplo, los tribunales estatales y federales en Florida tienden a ser clementes hacia esos secuestradores y hacia los opositores al régimen cubano que hayan usado la violencia. En los tribunales de Florida hay una tendencia definida a facilitar las cosas a quienes logran llegar a tierra estadounidense. Por otra parte, el gobierno estadounidense no quiere animar a que decenas de miles de cubanos entren de repente en Estados Unidos. No tienen reparos para alentar intentos individuales de fuga, pero no quieren otro éxodo de masas en el país.

NP: Alguna gente de la izquierda dice que hay una amenaza más o menos inminente de una invasión estadounidense de Cuba.

SF: No creo que forme parte de la agenda inmediata, aunque a mayor plazo ya dije que todo es posible. En términos de proyectos actuales, no veo nada que lo indique, excepto declaraciones de un claro carácter electoralista y demagógico, como las de Jeb Bush en Florida.

NP: Sólo pueden invadir a la vez un limitado número de países.

SF: La cuestión principal en este contexto no es cuántas guerras pueden librar al mismo tiempo, sino cuál es su perspectiva general y la importancia de cada país en sus proyectos imperiales mundiales. La proximidad juega un papel aquí, ya que no quieren promover una masiva crisis de refugiados en Florida.

NP: Pero esta Administración parece extraordinariamente interesada en alcanzar un "efecto demostración " a través de la proyección de su poder militar en diferentes áreas del mundo. En el caso de América Latina, hemos visto surgir nuevos gobiernos inclinados hacia la izquierda, en países como Venezuela y Brasil, y es concebible que el gobierno estadounidense fuese a la guerra contra los cubanos para demostrar su alcance y poder. ¿O es que esta Administración cree poder controlar satisfactoriamente a estos gobiernos usando otros medios, especialmente los económicos? ¿Para qué recurrir a la invasión militar de Cuba si parece que el FMI es todo lo necesario para tener a raya a los gobiernos latinoamericanos?

SF: Tenemos que examinar las pruebas. Hay una gran cantidad de hechos indicativos de que el trabajo preliminar para una invasión de Irak se inició hace algunos años, muy especialmente a partir del 11 de septiembre de 2001. Pienso en particular en la orientación estratégica impulsada por personas como Wolfowitz, Perle y otros similares. Para predecir la invasión de Irak se contaba con mucho más que meras nubes de humo, ya que existía un sólido soporte documental que indicaba exactamente lo que iban a hacer. No era un ejercicio deductivo. Pero no he visto pruebas de ese tipo que indiquen que Cuba sea el siguiente en la lista.

Pero no podemos minimizar el hecho de que las medidas contempladas por el equipo de Bush son muy dañinas. Consideremos que hay una graves crisis turística mundial, fruto de la combinación de la neumonía atípica en Asia, una recesión mundial, la guerra en Irak y el 11 de septiembre de 2001. En el caso de Cuba, los acontecimientos del 11 de septiembre causaron una reducción del 5% del turismo y, potencialmente, las recientes acciones estadounidenses amenazan aún más a la economía cubana. Si el gobierno estadounidense impusiera severos recortes al envío de remesas, esto, combinado con la disminución del turismo, procedente principalmente de países como Alemania, Italia, España y Canadá, sería un golpe muy serio a la economía cubana.

Hay una tendencia de la izquierda estadounidense procubana a subestimar las medidas que la Administración Bush puede tomar, como si fuese algo sin importancia frente al riesgo de una invasión real. Creo que no compreden lo que significaría por sí sola una medida de recorte del envío de remesas. No es un asunto secundario en la agenda, sino algo muy serio. En cierto modo, estas cosas tienden a ser desestimadas como si lo único que contase realmente fuese una invasión.

También creo que todo este rumor sobre una invasión inminente es un montaje del gobierno cubano como respuesta a las protestas de la izquierda internacional, más amplias que costumbre, a causa del reciente encarcelamiento de docenas de disidentes. Me sorprendió la magnitud de esta protesta y creo que también sorprendió al Gobierno cubano. Como reacción a esta controversia, el escritor Gabriel García Márquez declaró que quien criticaba al gobierno cubano ayudaba a justificar una invasión estadounidense, con lo que no hacía más que repetir la postura del gobierno cubano. Claramente, al gobierno le habría gustado que la izquierda internacional le hubiese dado un apoyo incondicional o que se hubiese callado.

Volviendo al tema anterior, las medidas contempladas son potencialmente devastadoras para la economía cubana. Para quienes, como yo, en EE.UU. o en cualquier otro lugar, estamos contra el imperialismo y contra la violación de los derechos de autodeterminación nacional de Cuba o de cualquier otro país, se trata de algo que requiere una acción urgente.

NP: ¿Puedes decirnos algo sobre cómo ha afectado a los europeos la política estadounidense de permitir la compra de ayuda humanitaria con divisas fuertes?

SF: En su significado más amplio, el problema planteado es si el gobierno cubano está usando sus escasas reservas de divisas fuertes para comprar alimentos a los EE.UU., en vez de hacerlo a los europeos, con quienes ha comerciado durante muchos años. Y tras esto se plantea una inquietud: ¿qué ocurrirá cuando termine el bloqueo y, probablemente, se produzca una oleada de inversión estadounidense en el país?

NP: Si EE.UU. anuncia el levantamiento total del bloqueo, las empresas europeas venderían menos y se recortaría su mercado.

SF: Exactamente.

NP: ¿Y no hay nada más que decir al respecto?

SF: La cantidad de divisas fuertes -dólares, libras, euros, etc.- de que dispone actualmente el gobierno cubano es bastante limitada, y están siendo usadas para comprar productos agrícolas y otros alimentos estadounidenses. Ha habido cierta preocupación en Europa, desde donde dicen algo así como "¡Eh!, hemos sido clientes leales durante todo este tiempo. ¿Se van a olvidar de nosotros?". No quiero exagerar, no es una crisis enorme, sino más bien una tendencia subterránea. Ahora bien, los europeos han invertido mucho dinero en Cuba. Hay bastantes joint venture, a menudo con capital español. Los italianos están muy implicados en el sistema telefónico cubano. Los canadienses han invertido mucho en la minería del níquel; Cuba es uno de los principales productores de níquel en el mundo y los canadienses controlan este mercado. Israel ha hecho una inversión significativa en la producción cítrica cubana; en la zona central de Cuba poseen la plantación cítrica más grande del mundo, una joint venture entre capital israelí y el gobierno cubano. A largo plazo, hay una potencial tensión entre capitales estadounidenses y europeos.

NP: ¿Puedes decir algo sobre el caso de los "cinco cubanos"?

SF: Sí. La ley Helms-Burton de mediados de los noventa reforzó severamente el embargo a Cuba, que había sido liberalizado a finales de los setenta. El presidente Clinton, que había dicho que vetaría la ley, decidió firmarla tras el derribo del avión de Hermanos al Rescate sobre el estrecho de Florida en 1996. Hermanos al Rescate es un grupo derechista que ha abandonado la acción armada en favor de la guerra de propaganda. En 1996 ya habían volado al menos una o dos veces sobre el espacio cubano, en misiones desarmadas, dejando caer panfletos sobre La Habana. En este caso particular, fueron derribados cuando iban hacia Cuba, pero está en discusión si fue sobre aguas cubanas o aguas internacionales. Tras este incidente, cinco agentes de seguridad cubanos en Miami fueron acusados de proporcionar al gobierno cubano la información que condujo al derribo del avión. El gobierno cubano, al parecer, se había infiltrado en Hermanos al Rescate, al igual que había hecho dentro de Cuba en ciertos grupos de oposición. Los agentes de seguridad han sido juzgados en el Tribunal Federal en Miami y fueron condenados a graves condenas. Actualmente, hay un recurso en Atlanta y el Tribunal de Apelación aún no ha determinado si el debido proceso legal fue violado o no. La acusación no era por espionaje en tanto que tal, sino por espionaje que condujo al derribo de ese avión y al asesinato de las dos personas que estaban en él. Hubo otro caso de espionaje, que implicaba a una mujer puertorriqueña llamada Ana Belén Montes. Era funcionaria en una agencia de seguridad gubernamental estadounidense en Washington y había proporcionado información al gobierno cubano. Tras algunas negociaciones de la pena, se le impuso una sentencia dura, pero el gobierno cubano no ha dicho ni una palabra sobre este asunto, del que en Cuba nadie sabe nada, pues el gobierno no ha dado ninguna información.

NP: ¿Era una espía en el sentido tradicional?

SF: Bueno, los cinco agentes de seguridad eran espías también, pero más contra la derecha cubana en Miami que contra el gobierno estadounidense como tal. Cuba ha mantenido una red de espías muchos años, como podéis imaginaros. En realidad, hay todo un género literario en la literatura cubana sobre este tipo de historias, basadas en las actividades de agentes cubanos en Miami, en ocasiones relacionadas con hechos reales y otras veces totalmente ficticias. Por un lado, los cinco realizaban actividades que podrían considerarse legítimas desde el punto de vista de la autodeterminación cubana contra las agresiones directamente o indirectamente inspiradas por el gobierno estadounidense. Por otra parte, también son agentes de la represión estatal cubana. Podéis estar seguros de que también habrían informado sobre otros disidentes cubanos en Florida aunque no hubiesen sido derechistas y proimperialistas. Hay otros aspectos relevantes, como la duda sobre si los cinco agentes de la seguridad del Estado cubana podrían llegar a tener en Miami algo semejante a un juicio justo.

NP: ¿Qué causó la liberalización parcial del sistema cubano en los últimos años?

SF: La crisis económica de los años noventa forzó al gobierno a cierta "suavización", política y económicamente. Obviamente, había problemas económicos desde comienzos de los ochenta. A mediados de esa década, Cuba suspendió los pagos de su deuda externa, antes de que la URSS dijera al Gobierno cubano que ellos no estaban dispuestos a invertir en la economía cubana sus escasos recursos por medio de los denominados subsidios.

NP: ¿Por qué dices "denominados"?

SF: ¿Qué es lo que establece "el verdadero" valor de una determinada mercancía en el mercado capitalista mundial? ¿Cómo es esto posible? Todas estas cosas pueden ser puestas entre comillas. En un mundo dominado por el mercado capitalista, ¿cuál es el verdadero valor de algo? El mercado mundial no es un fenómeno natural, sino más bien un convenio social basado en realidades objetivas (la ley de valor y todas sus implicaciones). Es un convenio muy poderoso y aplastante, pero un convenio social ante el que hay un potencial convenio social alternativo, esto es, un socialismo democrático e internacional. En cualquier caso, hubo problemas incluso antes de Gorbachov, y durante los primeros años noventa, en el "Período especial", tuvo lugar una muy importante crisis de la economía cubana, que castigó duramente a la mayor parte de la población, especialmente entre 1992 y 1994.

Cuando estuve en Cuba en enero de 2000, me sorprendió hasta qué punto este periodo de dos años había causado impacto en la conciencia colectiva de la población cubana, fuese cual fuese su punto de vista. Hablé con personas de diversas opiniones, desde fervientes partidario del régimen hasta fervientes oposicionistas. Todos hablaron de lo ocurrido entre 1992 y 1994 en términos de drástica escasez, problemas de salud, hambre, etc.

Durante este periodo el gobierno cubano alentó o, al menos, permitió ciertas formas de actividad mercantil. La propiedad de dólares, por ejemplo, se legalizó en 1993. Para eliminar el mercado negro, el gobierno cubano comenzó simplemente a aceptar las equivalencias de cambio establecidas por el mercado, siendo la última cifra que escuché algo así como 20 ó 22 pesos por dólar, lo que ha fluctuado algo, pero por regla general manteniéndose dentro de ese rango. El gobierno permitió también algunos tipos de pequeñas empresas privadas, como restaurantes familiares y granjas privadas. Una vez que un agricultor privado ha satisfecho su cuota al Estado, puede vender el resto en condiciones de mercado con ciertas restricciones impuestas por el gobierno. Por un lado, esto ha ayudado a mejorar la situación en cuanto a bienes de consumo, en particular para quienes tenían acceso a dólares, porque gran parte de las ventas se han hecho en dólares. Del 40% al 60% de la población cubana tiene algún acceso a dólares, lo que también quiere decir que muchas personas no disponen de ellos, lo que ha generado mayores niveles de desigualdad económica y social.

NP: Puede suponerse que quienes tienen acceso a dólares son, principalmente, los que reciben remesas y los que trabajan en la industria turística.

SF: Como ya he dicho, las remesas son muy importantes. Y si se trabaja con turistas, también se tendrá acceso a dólares, ya que, aunque el sueldo se cobra en pesos, las propinas son habitualmente en dólares, libras, etc. Y, desde luego, a menudo los taxistas esperan cobrar en divisas. Encontré una enorme desafección, basada en parte sobre factores materiales, entre muchos profesores y profesionales, porque es poco probable que tengan contacto con la industria turística y, por lo tanto, es más difícil que consigan dólares. Es una fuente permanente de descontento .

Hay millones de negros en Cuba, aunque nadie sepa definir quién es negro en Cuba. Pero la regla básica es que alrededor de la mitad de la población es, de un modo u otro, negra. Para las personas negras es mucho más improbable tener acceso a dólares que para el resto de la población. Hay discriminación racial en la contratación para la industria turística, pues existe una tendencia a contratar personas con "buen aspecto", y el impacto duradero del racismo hace mucho más probable que esas personas sean blancas. Esto ha creado muchas tensiones en la sociedad cubana. Así que los años noventa fueron un periodo en el que nuevas tensiones sociales y nuevas líneas de demarcación se desarrollaron en el interior de la sociedad cubana.

También es posible sugerir que, en parte, se produjo cierta liberalización en los años noventa porque el gobierno ya no manejaba los suficientes recursos para mantener sus estrictos mecanismos de vigilancia. A mediados de los noventa, por ejemplo, había muchos distritos de La Habana donde los Comités para la Defensa de la Revolución, los CDR, habían dejado de funcionar efectivamente.

NP: Son barriales...

SF: Sí, los CDR son grupos de vigilancia barriales, pero dejaron de funcionar porque la gente estaba muy ocupada tratando de ganar algunos dólares, trabajando en dos o tres empleos y cosas así. No conozco completamente lo que ha ocurrido, pero el sistema gubernamental de vigilancia se ha deteriorado claramente.

NP: ¿No se debe en gran medida al estado moral? Si la gente estuviese más entusiasmada con el régimen, es probable que hubiese más participación en este tipo de grupos de vigilancia oficialmente patrocinados.

SF: Claro que sí. Al mismo tiempo hubo cierta liberalización, que no democratización, en los ámbitos intelectuales, artísticos y académicos. Algunas revistas especializadas de índole intelectual cuentan relativamente con mayor margen de maniobra. A condición de que no hablen sobre Fidel Castro ni critiquen o se opongan al gobierno, pueden ir más lejos que antes.

NP: ¿Puedes precisar un poco más?

SF: Por ejemplo, Temas, una de las revistas más importantes, sacó recientemente un número en que se incluía un amplio panel de debate sobre las personas marginadas en La Habana. Evidentemente, no extraen consecuencias sistémicas en esta discusión, pero tratar el tema ya es algo totalmente novedoso.

NP: Esto recuerda lo ocurrido en Polonia en los años setenta y ochenta, cuando se permitió a los sociólogos examinar los aspectos más sórdidos de la sociedad, por primera vez desde el inicio del comunismo en ese país.

SF: Desde 1990 me suscribí a Granma, el diario del PCC, y desde entonces he venido recibiéndolo, con dos o tres semanas de retraso, en New York. Hace un par de meses dejó de llegar, tras trece años de entrega normal. Llamé al Center for Cuban Studies, donde tramité la suscripción, y les dije que ya que estábamos hablando por teléfono me preguntaba si podría cambiar mi suscripción para recibir Temas y La Gaceta de Cuba, que es, como dije antes, la revista de UNEAC. Granma es un periódico realmente gris, órgano oficial del PCC. Pensé que quizá fuese el momento de pasarse a publicaciones en las que, al menos, pueda encontrarse algo de interés. No sé aún si me dejarán cambiar mi suscripción pagada por adelantado, pero tanto Temas como La Gaceta publican cosas interesantes.

NP: ¿Pero esos signos de vitalidad no han estado siempre presentes?

SF: No, desde luego. Será interesante comprobar en qué medida las recientes medidas represivas revertirán esta mayor tolerancia y cuánto afectará a las límitaciones a la libre expresión en revistas culturales e intelectuales.

Las medidas represivas, aunque concentradas sobre cualquier forma de oposición política, tienen lugar en el contexto de una crisis económica que empeora y que podría vincularse a posibles futuros problemas en el turismo. El gobierno podría estar preocupado ante la posibilidad de que, a la larga, el descontento popular se exprese a través de algunos de los varios y diversos grupos de oposición. También están preocupados ante el surgimiento de formas más inmediatas de desórdenes políticos. En 1994, por ejemplo, hubo disturbios significativos en La Habana en el punto álgido de la crisis económica que acabo de describir, aunque entonces no tuvieron ninguna conexión con algún tipo de oposición política. Lo que me pregunto, sin pruebas para demostrarlo, es si las recientes medidas represivas, tomadas aprovechando el momento de la guerra de Irak, no estarán vinculadas con el miedo a que otra grave crisis económica tenga los efectos que no tuvo la de 1994. Es solamente una hipótesis, pero, aunque creo que es razonable, no puedo demostrarla.

NP: Entonces, ¿sería correcto decir que aunque en los últimos años, al menos hasta ahora, las revistas como Temas podían publicar algo sobre un problema social que, de otro modo, habría sido olvidado, no pueden criticar abiertamente al Gobierno?

SF: Hay un joven, Pedro Juan Gutiérrez, miembro de la UNEAC, que es más o menos tolerado por el régimen. Escribió una "trilogía sucia" sobre la vida de la gente más pobre y marginal en La Habana. Ha sido publicada en el extranjero, no en Cuba, pero vive y escribe en Cuba. Este es el tipo de amplitud que hay en cuanto a la libertad de expresión. Daré otro ejemplo: La Gaceta de Cuba, que es el órgano de la UNAEC, ha publicado a poetas bien considerados del exilio, incluyendo a Gaston Baquero, un poeta negro de tendencia derechista, exiliado en España desde la revolución. Los especialistas le consideran un muy buen poeta. Cosas de este tipo eran inconcebibles antes. Y ya no sienten la necesidad de referirse a tales escritores en notas a pie de página diciendo que son "traidores a la revolución", como solía ser el caso.

NP: Volvamos al asunto James Cason y las recientes medidas represivas. Algunos han dicho que si el gobierno cubano consideró que lo que Cason hacía era tan terrible, podrían haberle expulsado del país, en vez de detener a personas que participaban en lo que algunos podrían considerar un proceso de construcción de la sociedad civil.

SF: En Cuba no hay libertad de prensa, ni de expresión, ni ninguna de esas libertades. Ese es el contexto. Si el gobierno cubano facilitase la expresión democrática para que cada individuo que lo desee pueda implicarse en una actividad política pacífica, sería diferente mi punto de vista sobre la adopción de sanciones legales para quienes reciben ayuda exterior. Pero el hecho es que esos derechos no existen. El dominante PCC decide quién puede publicar, quién puede tener acceso a una imprenta, etc.

NP: Entiendo que no estás diciendo que deban facilitar los medios, sino que no deben poner obstáculos.

SF: Digo que debería haber un mínimo garantizado. A ese respecto, Lenin escribió algunas cosas interesantes sobre la libertad de la prensa, antes de estar él mismo en el poder. Las he citado en mi libro Before Stalinism: The Rise and Fall of Soviet Democracy (Verso 1990). Tomó en consideración este tema y defendió que los grupos de ciudadanos deberían tener acceso gratuito al uso de medios de impresión, lo que podría ser tomado en cuenta para Cuba, pues no soy partidario de que, en un posterior entorno postcastrista, el gobierno y los empresarios estadounidenses lleguen con millones y millones de dólares y ahoguen cualquier posibilidad de debate democrático entre el pueblo cubano, como ocurrió en América Central. Apoyaría la prohibición de financiación extranjera si los medios de publicación fuesen distribuidos de manera democrática y no monopolizados por un partido o por los ricos.

Más allá de algunas escasas posibles excepciones, estas personas no son espías. No son extranjeros procedentes de EE.UU. lanzados en paracaídas sobre Cuba. Son personas que responden a las condiciones por medios que expresan un punto de vista. Muchas de ellas crecieron dentro del sistema. Eso no quiere decir que yo no discrepe de ellas en muchas cosas fundamentales; seguro que sí. De hecho, a muchas las considero rivales políticos. Pero eso tiene que ver con el debate político, no con la policía. Las personas elegidas por el gobierno cubano para ser castigadas tienen un derecho democrático a expresarse libremente.

El gobierno cubano prefiere que la acción policial sustituya al debate político. No quiero decir que el contenido de ese debate sea necesariamente progresista o de izquierda. De hecho, como ya he dicho, hay un grave problema, porque el el centro de gravedad de la disidencia y de la oposición en Cuba es procapitalista y proestadounidense. Hay varias posturas, desde luego, pero hay muy poco desacuerdo sobre la supuesta magia del mercado. Sin embargo, esa es una cuestión política que debe ser discutida, no resuelta por medio de la acción policial.

NP: ¿Ese apoyo al mercado se extiende a áreas como el sistema sanitario?

SF: En eso, hay en Cuba una gran diferencia entre la oposición organizada y una gama mucho más amplia de personas descontentas. Muchos de los que se sienten insatisfechos con el sistema existente en Cuba prefieren el famoso modelo de economía mixta, combinando el mercado con un generoso Estado de bienestar, mientras que la oposición derechista tiende a favorecer el modelo estadounidense. Hay una revista muy importante llamada Encuentro, publicada en Madrid, en la que recientemente publicó un artículo Carmelo Mesa-Lago, probablemente el más importante economista cubano en el exilio. No es un derechista, sino un socialdemócrata o lo que en EE.UU. se entiende por un liberal. Su artículo concierne a la situación en Cuba y entre los temas que aborda se encuentra la discusión de qué sistema sanitario debería sustituir al que existe en Cuba. Esencialmente, propone algo similar al sistema estadounidense, dividido entre un sistema para los que no pueden pagar, como Medicaid [NT: programa vigente en EE.UU. que da asistencia médica a ciertas personas y grupos familiares con bajo nivel de ingresos; sólo pueden entrar a formar parte de Medicaid las personas pertenecientes a determinadas categorías específicas], y un sistema para los que pueden pagar la atención privada. Es algo revelador sobre el desplazamiento hacia la derecha.

Me chocó, porque Mesa-Lago no es, de ninguna manera, un derechista tradicional, así que esto revela que nos encontramos en dificultades. Ahora bien, en Cuba, muchas personas con un pensamiento independiente dicen "queremos capitalismo con un sistema de asistencia médica bien financiado, como tuvimos en Cuba hasta los años noventa". Esa sería su perspectiva básica. Obviamente, desde inicios de los años noventa, el sistema de atención sanitaria en Cuba se ha deteriorado dramáticamente, pero la fórmula de economía mixta todavía encuentra resonancia entre amplias capas de la población descontenta. Me estoy refiriendo a personas desilusionadas con el régimen y que no han concebido la posibilidad de que el socialismo pueda significar algo muy diferente de lo defendido por el gobierno cubano.

NP: Un cubano común, que puede ser muy proestadounidense, muy promercado, y que puede autoconsiderarse como una persona de derechas o algo similar, no querría, sin embargo, quedarse sin el seguro de asistencia médica, como ocurre en realidad para más de cuarenta millones de personas en Estados Unidos. Realmente, para la mayor parte de la población cubana resulta inimaginable que así es como funciona en verdad un sistema de asistencia médica de libre mercado.

SF: Lamentablemente, quizá confrontorán esta realidad.

NP: Algunos dicen que las personas detenidas recibían dinero y ejecutaban órdenes de Cason. ¿Qué significa seguir las órdenes de Cason y qué pruebas hay de ello?

SF: Es evidente que Cason quería crear conflictos. Fue haciendo amigos, construyendo redes e intentando hacer presión sobre el régimen. Pero no creo que diese detalladas órdenes tácticas a la mayor parte de los detenidos, ni nada semejante.

NP: ¿Podríamos decir que hacía su trabajo sabiendo que, al hacerlo, le creaba dificultades al gobierno?

SF: Sí.

NP: Algunos dicen que Cason ha ayudado a crear un partido político.

SF: Posiblemente, eso sea bastante cierto. Pero de un modo u otro...

NP: Pero Cason no pretendería hacerlo él mismo directamente...

SF: De nuevo, permitidme acentuar el término "centro de gravedad". Hay toda una gama de personas con mentalidad independiente y/o oposicionista. Hay personas de la oposición directamente ligadas a la Embajada estadounidense y hay un entorno mucho más amplio. Cason, muy probablemente, intentaba tender la mano a esta comunidad más amplia, y no solamente a su mucho más pequeño grupo de agentes políticos. Nosotros también deberíamos tener sentido de la medida y comprender que incluso ese entorno más amplio es todavía pequeño y marginal. Se puede conjeturar que quizá hubiese una pareja de espías o agentes entre las personas detenidas por las autoridades cubanas, pero yo no lo sé. Sin embargo, en su conjunto, el carácter político de los que han sido detenidos es bastante claro: la mayor parte de ellos han sido detenidos por sus actividades políticas, no por andar desenterrando información para transmitirla a las autoridades estadounidenses.

NP: Algunos dicen que la única alternativa en Cuba a la actual dominación unipartidista y antidemocrática es la desigualdad brutal, la pobreza de masas, un retorno a condiciones similares a las de la época de Batista. ¿Estás de acuerdo?

SF: Mientras Cuba no esté integrada una economía mundial o, al menos, regional auténticamente socialista, nada puede eliminar la pobreza en Cuba en el futuro previsible, independientemente del sistema que exista. La pregunta clave es si se trata de un sistema en el que la gente pueda defenderse de la explotación y la opresión de los burócratas o de los plutócratas, disminuyendo así la pobreza en el país. Sólo la capacidad de las personas para organizarse democráticamente puede darles los instrumentos para actuar así.

Lo mejor que puede hacerse en Estados Unidos es intentar que cesen el bloqueo y todas las demás formas de hostilidad contra la República de Cuba, reestableciendo normales relaciones diplomáticas y económicas, y permitiendo así que el pueblo cubano disponga del máximo espacio posible para tomar sus propias decisiones. Además, tenemos que trabajar por un mundo en el que la desigualdad extrema de riqueza entre el "primer mundo" y los países del "tercer mundo" termine, de una vez por todas.

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