Liquidación del socialismo libertario
en Cuba: ¿final de una utopía?
Carlos M. Estefanía
"El anarquismo es hostil al marxismo-Leninismo. Mientras el marxismo-leninismo
representa la ideología de la clase obrera, el anarquismo es
una ideología pequeño burguesa. En algunos aspectos responde
a la ideología del lumpen, contrario a toda autoridad, a toda
disciplina, a toda organización, a todo orden..."
Publicado en el periódico "Hoy", antiguo órgano
oficial del Partido Socialista Popular (comunista), La Habana, 7 de
junio de 1962.
"Somos anarquistas, es decir partidarios de
la libertad. Y somos sindicalistas, es decir: por la emancipación
de la clase trabajadora de todos sus opresores -sean estos capitalistas,
`comunistas´ o `fascistas´. Somos revolucionarios, es decir;
por un cambio profundo y básico en la organización de
toda la sociedad, basado sobre principios de la Libertad, la igualdad,
la solidaridad y el apoyo mutuo. No somos terroristas ni partidarios
del orden autoritario, consideramos al contrario, el Estado y su organización
jerárquica como el mayor provocador de tanto desorden y tanta
injusticia"
Publicado en "Guángara Libertaria", revista de los
anarquistas cubanos en el exilio, Miami, Verano de 1981.
El choque anarquista con el poder "revolucionario"
Ya en 1959 los socialistas libertarios alertaban
a los trabajadores cubanos para que no confiaran en Fidel Castro por
su falta de respeto a los compromisos y porque "sólo lucha
por el poder". Así mismo, los anarquistas de Cuba fueron
de los primeros en protestar cuando el nuevo poder restableció
la pena de muerte para delitos y crímenes políticos. Con
el pretexto de depurar de colaboracionistas batistianos a la Confederación
de Trabajadores de Cuba, el "gobierno revolucionario" impulsó
la purga de anarcosindicalistas en los sectores de gastronomía,
transportes, construcción, plantas eléctricas etc. Las
expulsiones se llevaron a cabo a pesar de que muchos de estos dirigentes
habían sufrido la represión del régimen anterior.
En el fondo se trataba de poner la CTC en manos de dirigentes leales
a Castro, muchos de ellos cuadros formados dentro de las filas del prosoviético
Partido Socialista Popular.
Los anarquistas aprovecharon los últimos
estertores de la libertad de prensa para exponer sus puntos de vista
sobre lo que estaba aconteciendo. Ahora el discurso ácrata, subversivo
desde los tiempos de la colonia, devenía en "reaccionario",
por obra y gracia de la temprana inspiración autoritaria de la
"Revolución". Mientras pudieron, publicaciones anarquistas
como Solidaridad Gastronómica y El Libertario, declararon su
oposición contra todos los imperialismos, su condena a la propiedad
privada como forma de esclavitud, su demanda de que el socialismo debía
ser libre, sino no era socialismo, de que la tierra y las industrias
debían pasar a manos de los trabajadores a través de los
sindicatos y no con la mediatización del Estado o de un partido
político.
En su mensaje de junio de 1959 al movimiento anarquista
internacional, la Federación Libertaria de Cuba, alertó
contra la doctrina de la centralización estatal, el nacionalismo
extremo, el doble juego de la alta jerarquía católica
(aunque reconociendo la heroicidad de muchos combatientes católicos
antibatistianos) y el peligro contrarrevolucionario que representaba
la infiltración de los agentes del partido comunista. Solidaridad
Gastronómica denunciaría particularmente al intelectual
y viejo politicastro estalinista Juan Marinello, como antiguo amigo
de Batista (para quien había trabajado en el Ministerio de Educación)
siguiendo ordenes de sus; "señores, los funcionarios del
partido comunista ruso". En su número del 20 de junio de
1959, El Libertario publicó dos notas críticas; una contra
las recién creadas granjas estatales y otra contra quienes predicaban
la necesidad de torturas y campos de concentración para los presos
políticos de la revolución. En la primera los anarquistas
se reconocían pioneros de la consigna; "la tierra para el
que la trabaja". Recordaban que fueron libertarios como Niceto
Pérez, y Sabino Pupo, los que iniciaron la lucha en Cuba por
la libertad de los trabajadores agrícolas y los campesinos. En
el artículo se expresaba, entre otras cosas; la preocupación
por el modo en que se estaban implementado las nuevas leyes agrícolas
del gobierno, las cuales manifestaban falta de confianza en el campesinado,
en su creatividad y su iniciativa. Al mismo tiempo se señalaba
la capacidad que tendrían los pequeños agricultores de
satisfacer las necesidades de la producción agrícola,
organizándose por sí mismos en colectivos para la explotación
intensiva de la tierra común. En la segunda nota se acusaba de
"revolucionarios después de la revolución" a
quienes pedían la creación de campos de concentración.
Así mismo se alertaba sobre el peligro que representaba este
tipo de contrarrevolución oculta, capaz de tolerar campos de
trabajos forzados como los que caracterizaron a los regímenes
de Hitler y Stalin.
El 25 de noviembre, El Libertario arremetería
contra la militarización de los niños que ya se observaba
en las calles de La Habana. En esta ciudad estaban circulando patrullas
juveniles uniformadas, que recordaban más a los "Fascis
Combatini" de Mussolini, o a las "Camisas Azules" bajo
el régimen de Franco, que a los heroicos "Maquis" franceses.
En el artículo se condenaba un futuro militarizado que deformaría
el desarrollo del individuo como ocurrió en la Alemania del Káiser,
y de Hitler, o en la Francia bajo Petain. El 19 de julio de 1960, El
Libertario cuestionaría la existencia de libertad de expresión
en el país. En este caso tomaba como ejemplo lo acontecido dos
semanas antes. Resulta que los representantes en Cuba del sindicato
libertario español CNT, habían recibido una misión
del movimiento clandestino en España; desatar una campaña
internacional de solidaridad con 99 prisioneros anarcosindicalistas,
condenados a largas penas de reclusión por Franco. Los miembros
de la CNT enviaron denuncias a todos los diarios y radio estaciones
de La Habana con la petición de que fueran publicadas, pero no
ocurrió así. "El Libertario" acusó a
las estructuras de poder que discriminaron el mensaje anarquista, de
colocarse al mismo nivel de partidismo y reacción política
que los monopolios capitalistas. Tomando en cuenta este boicot los periodistas
de El Libertario se preguntaron: "¿Existe realmente libertad
de Prensa en Cuba?" De todos estos escritos, la gota que parece
haber colmado la copa de la paciencia de las autoridades fue la; "Declaración
de principios", publicada en junio de 1960 (uno de cuyos autores
fue Abelardo Iglesias). En ella, los integrantes de la Agrupación
Sindicalista Libertaria condenaban todas las formas de Estado y estimaban
que una revolución social verdadera se realizaría sólo
si se procedía a sustituir esa entidad política y administrativa
por "organismos básicos revolucionarios", "libres
de ingerencias autoritarias" como; sindicatos, municipios libres,
cooperativas agrarias e industriales autónomas etc. El documento
plateaba que el conocimiento no podía estar en manos exclusivas
de minorías económicas, ni tampoco bajo el control monopolizador
del Estado. Se reivindicaba así mismo, como un derecho inalienable
de los padres, la educación moral, política y religiosa
de sus hijos, sin interferencias eclesiásticas, partidistas o
estatales. Los autores se declaraban opositores a todas las guerras
y a la educación militarista de la juventud, la creación
de ejércitos profesionales y la organización de aparatos
militares para adolescentes y niños.
En su declaración, los libertarios cubanos
se pronunciaban contra todas las manifestaciones de imperialismo, y
a favor del internacionalismo revolucionario. Planteaban la necesidad
de crear grandes confederaciones de pueblos libres, unidos por intereses
comunes, la solidaridad y la ayuda mutua. Los firmantes se declaraban
partidarios de un pacifismo activo y militante que; "rechaza las
sutilezas dialécticas de las guerras `justas´ y las `injustas´".
Abogaban por un "pacifismo que imponga el cese de la carrera armamentista
y el rechazo de todo tipo de armas, sobretodo los devastadores proyectiles
nucleares". El documento planteaba que una centralización
política y económica conduce a la creación de Estados
monstruosos, a la guerra entre pueblos y a la explotación. Se
recalcaba igualmente que sin libertad individual no podía haber
libertad colectiva, estimándose con urgencia la garantía
de los derechos humanos, condenándose la discriminación
racial, las persecuciones políticas, la intolerancia religiosa,
y reclamándose libertad y justicia para todos los hombres; "incluso
para los enemigos de la libertad y la justicia misma". Al final,
en el acápite octavo, titulado: "La revolución es
de todos" - título que nos recuerda al posteriormente célebre
documento "La patria es de Todos"*-, la agrupación
libertaria reiteraba su voluntad de apoyar la lucha por la liberación
integral del pueblo cubano, afirmando que la revolución no era
de nadie en particular, y que apoyaría las medidas que tendieran
a resolver los problemas, pero luchando también sin descanso
contra las tendencias autoritarias que bullían en el seno del
proceso revolucionario: "Las viejas clases reaccionarias que se
baten desesperadamente por reconquistar sus abolidos privilegios nos
tienen enfrente; las nuevas clases opresoras y explotadoras que apuntan
ya en el horizonte revolucionario también. Estamos con la justicia,
el socialismo y la libertad.
En esta línea revolucionaria, trabajadores,
campesinos, estudiantes, hombres y mujeres de Cuba estaremos hasta el
final. Por estos principios expondremos la libertad y si necesario fuese,
también la vida." (2.Pag.18) La posterior clausura de "El
Libertario" y de "Solidaridad Gastronómica", así
como del resto de las publicaciones no controladas por el gobierno,
cerró el breve período de "apertura" de la revolución.
A partir de este momento los militantes anarquista se verán obligados
a pasar a la clandestinidad o a la emigración. Según el
boletín julio-agosto de 1962, del Movimiento Libertario Cubano
en el Exilio, para aquellos meses se encontraban en las cárceles
cubanas los siguientes militantes ácratas: * Placido Méndez,
excombatiente contra la tiranía de Batista, y chofer de las líneas
de autobuses 16, 17 y 18. Había pertenecido a la clandestinidad
y a las guerrillas del Escambray. Por oponerse a las medidas totalitarias
del nuevo régimen y continuar su actividad sindical había
sido condenado a 12 años de cárcel y enviado a la Prisión
de Isla de Pinos. * Antonio Degas miembro de la CNT, establecido en
Cuba al final de la guerra civil española. Había conspirado
contra Batista y lo siguió haciendo contra el nuevo régimen
comunista. Se encontraba prisionero en la fortaleza de La Cabaña.
* Luis M. Linsuain, hijo de otro destacado revolucionario muerto en
Alicante al final de la guerra civil española. Como secretario
general del Sindicato Gastronómicos y de Hoteles se había
enfrentado a la penetración estalinista dentro del movimiento
obrero, ganándose el odio de los líderes comunistas en
general y en particular de Raúl Castro, con quien había
discutido en la Sierra Cristal durante la lucha antibatistiana. Lisuaín
llevaba un año prisionero sin juicio. *
Sandalio Torres. Joven simpatizante del anarquismo,
denunciado por los Comité de Defensa de la Revolución
por "actividades contrarrevolucionarias" resultó condenado
a 10 años de cárcel. Fue torturado para obligarle a delatar
a otros compañeros de trabajo como "contrarrevolucionarios".
En cuatro ocasiones había sido conducido al pelotón de
fusilamiento y "salvado" justo en el momento en que se le
iba a disparar. * José Acena, veterano libertario, profesor del
Instituto de la Víbora. Combatiente dentro del 26 de julio contra
Batista. Había criticado en numerosas ocasiones al nuevo régimen,
y ahora era condenado a 20 años de cárcel. * Alberto García,
también había luchado contra Batista dentro del 26 de
julio. Era secretario del sindicato de salud y opuso una resistencia
sin compromisos contra las conductas autoritarias comunistas. Fue acusado
falsamente de "actividades contrarrevolucionarias" y condenado
a 30 años de prisión. (1 Pág. 149-151. Pero no
todos los anarquistas pudieron ser apresados. Tal fue el caso del combatiente
libertario Santiago Cobo y Cesar formado en las ideas ácratas
desde los tiempos del dictador Gerardo Machado. Posteriormente Cobo
fue testigo de las reuniones clandestinas de la organización
revolucionaria guiterista; "Joven Cuba", que se celebraban
en su región natal Rancho Boyeros, en 1935. Cuando la asonada
militar de Batista el 10 de marzo, Cobo estuvo entre los opositores
al golpe que se reunieron en la Universidad de la Habana para combatirlo,
intento frustrado por la negativa de Prío a apoyar cualquier
tipo de violencia. Con importantes responsabilidades sindicales dentro
de la Federación Nacional del Transporte, durante los tiempos
de la dictadura batistiana, Cobo fue purgado de dicha federación
por los colaboradores del nuevo gobierno. Más adelante el veterano
anarquista pasa a la clandestinidad. En ella organiza una red clandestina
en toda Cuba, a través del giro del transporte, para apoyar acciones
revolucionarias contra Fidel Castro. Finalmente tuvo que salir del país.
Fue uno de los fundadores de la revista "Guángara Libertaria",
en el invierno de 1980. Murió en marzo de 1992 dejando atrás
una vida plenamente consagrada a los ideales ácratas (12). Otro
cubano conocido por las ideas libertarias de su juventud, que también
murió en el exilio norteamericano, en julio de 1999, fue el creador
de Radio Reloj, Jorge C. Bourbakis (3 Pág. 10)
Libertarios en el Exilio
Obligados a la expatriación (si es que se
puede hablar de "patria" en el caso de estos cosmopolita por
principio), los anarquistas cubanos fundan en 1961, el Movimiento Libertario
Cubano en el Exilio (MLCE) en los Estados Unidos. Desde el primer boletín
de su organización, comienzan a dar cuenta de la falta de información
veraz sobre los acontecimientos en Cuba, mal del que se adolecía
en diversos ambientes libertarios del mundo. En la emigración
los anarquistas cubanos comenzarán a editaran también
"El Gastronómico", publicación que es sucedida
en los años ochentas por "Guángara Libertaria",
revista editada por trece años y que sobrevivió 52 números:
"El legado después que desaparecimos,
ha sido una ciudad más tolerante y menos fascista, un exilio
que comprende otros puntos de vista y la apertura política hacia
otros grupos, que aunque no comparten nuestras opiniones ni nosotros
las de ellos, hacen luego existen, debido a la brecha que un grupo de
anarquistas con una revista de 32 páginas les abrió en
un destierro felinesco" (14)
Durante su existencia, "Guángara"
fue la única revista de persuasión libertaria, editada
en español, que se publicara en los Estados Unidos.
Entre la incomprensión y la solidaridad
Los anarquistas cubanos, una vez desterrados, debieron
enfrentar la indiferencia, el silencio e incluso los ataques de amplios
sectores del anarquismo internacional que prefirieron darle su apoyo
"crítico" a la "izquierda" autoritaria establecida
en Cuba. Entre los que acusaron a los libertarios cubanos, dentro del
anarquismo internacional, de estar al servicio de la reacción
se destacaron: la publicación Adunata dei Refrattari (italoamericana)
la organización uruguaya FAU, la Federación Anarquista
Italiana y su periódico Umanita Nuova ( de Italia), Le Monde
Libertaire (periódico de la Federación Anarquista de Francia),
y el célebre "rebelde" del mayo del 68 en París;
Cohn Bendit. El último acusó a los miembros del MLCE de
estar financiado por la CIA. También hubo organizaciones y libertarios
que estando convencidos de que a sus camaradas cubanos le asistía
la razón, no lo declararon públicamente debido a la impopularidad
del anticastrismo en la izquierda.
Pero los libertarios cubanos también encontraron
aliados, por ejemplo; organizaciones como la Libertarian Leage de Estados
Unidos, la Federación Anarquista de México, el Movimiento
Libertario de Brasil, La Federación Libertaria Argentina y CNT
de España. Especialmente valioso resultó el respaldo de
vigorosas individualidades del movimiento anarquista internacional,
entre ellas; Jacobo Prince, Gastón Leval, Agustín Souchy,
y Sam Dolgoff. (9, Pág.7) Veamos, a modo de ejemplo, las dos
últimas figuras: Augusto Souchy era un veterano dentro del anarcosindicalismo
alemán cuando participó en la guerra civil española.
Allí apoyó al Buró de Información de la
CNT. Souchy estudió la experiencia española en el terreno
de la cooperativización agrícola y la socialización
de propiedades en la ciudad. Al triunfo de Franco, el libertario alemán
debió exiliarse en Francia. De allí pasó México.
Souchy viajó mucho por América Latina e Israel, ganándose
fama como investigador y especialista en el tema de las cooperativizaciones.
En 1960 fue invitado por el gobierno de Cuba a la isla, con el fin de
que escribiera un texto apologético sobre la reforma agraria.
La posición crítica de Augusto Souchy hacia lo observado
en Cuba, hizo que le obligaran abandonar el país (1 Pág.
93). La experiencia de Souchy en Cuba ha sido difundida por la revista
libertaria argentina "Reconstruir". En ella denunció
las medidas dictatoriales que significaron la incautación de
diarios, la acelerada bolchevización del gobierno, señalando
que los que no aceptaban las decisiones de Castro, eran desplazados
por comunistas. Souchy también demostró trataba el régimen
cubano, de hacer tirante las relaciones con EUA a pesar de que a Washington
no le interesaban mas perturbaciones. Las expropiaciones "eran
de inspiración rusa", afirmó Souchy, "ellas
non responden a demandas económicas del país o de tipo
obrero", por el contrario, informó, había trabajadores
en desacuerdo con ellas, pues reducían sus salarios ganados a
costa de prolongadas luchas sindicales.
Souchy cita el ejemplo de la nacionalización
de los grandes hoteles. Los salarios eran antes de esa medida de 150
a 350 dólares por mes. Tras las expropiaciones quedaron en 200
dólares. Para Agustín Souchy las nacionalizaciones en
Cuba no podían compararse con las colectivizaciones en la revolución
española de los años 36 al 39. Las nacionalizaciones cubanas
eran simples "estatizaciones"(11 Pág. 66). Por su parte
Dolgoff, tuvo, entre otros méritos, el de emplazar públicamente
a debatir el tema cubano a David Dellinger, editor de Liberation, quien
tras una invitación a la Habana, en mayo de 1964, ofreció
un informe apologético de la dictadura de Castro. Como autor
del libro The Cuban Revolution, Dolgoff diseminó por el mundo
la verdadera historia del movimiento libertario. La muerte de Dolgoff
en 1990 significó, para los anarquistas cubanos, la perdida de
un gran aliado. Guángara Libertaria, le dedicó la contraportada
del Vol.11, Número 44, otoño de 1990, de allí extraemos
el siguiente fragmento:
"...Los cubanos les debemos en su libro denuncia,
`The Cuban Revolution´ un ataque sin precedentes contra el castrismo,
lo cual le ganó muchos enemigos además de una posición
solidaria a favor de los libertarios cubanos en sus horas más
amargas, calumniados por esos años hasta por los propios anarquistas
a nivel internacional. En Sam siempre encontramos un compañero
y un amigo generosos que siempre supo defendernos y que ayudó
generosamente nuestra causa que era y es la de la libertad..."
Según nos ha referido personalmente el historiador
y libertario cubano Frank Fernández, hubo también ácratas
suecos que apoyaron y reconocieron a sus hermanos cubanos en el exilio,
tal es el caso del reconocido anarcosindicalista Helmut Rüdinger
y el académico Kristian Falk, Catedrático del departamento
de Historia Económica de la Universidad de Estocolmo (14)
Las tácticas y los tiempos
Las tácticas de luchas propuestas y apoyadas
por los anarquistas han cambiado según la evolución en
Cuba de un proceso que ellos consideran "mal llamado revolucionario".
A principios de los 60, el destacado activista Abelardo Iglesias apostaba
por una revolución armada contra el nuevo régimen y sin
compromisos con los Estados Unidos. En el número seis del boletín
de información libertaria escribía:
"Independientemente de los factores internacionales
en pugna, existe un conflicto definido entre el pueblo cubano y unos
gobernantes que subieron al poder con su apoyo, ofreciendo un régimen
de más libertad política y más justicia económica
y que en realidad, le ha impuesto una dictadura tan feroz y brutal como
la anterior, por no decir más".(10 Pág. 90-91)
En ese mismo boletín se plantea:
"hay que sorprender al adversario con golpes
audaces, rápidos y contundentes. Y hay que subordinar la acción
revolucionaria de nuestro pueblo a sus conveniencias estratégicas
en el tablero de la `llamada guerra fría´".
En mayo del mismo año Iglesias afirmará:
"No creemos que la tragedia cubana pueda resolverse
con aventuras militares del tipo de la Invasión de Bahía
de Cochinos. Creemos que el pueblo cubano debe recoger la lección
dada por los republicanos irlandeses, los judíos del ejercito
clandestino, los patriotas chipriotas y los nacionalistas argelinos,
haciendo un plan revolucionario que sintetice todas esas experiencias
en una adaptación realista a las condiciones que impone a la
lucha clandestina la dureza y la brutalidad de la dictadura comunista."(10
Pág. 92)
Pasados más de treinta años de aquellos
postulados, sofocada prácticamente toda resistencia armada contra
el comunismo, emerge en Cuba un nuevo actor: Una sociedad civil, no
controlada por el Estado, conformada por sindicatos, periodistas, cooperativas,
bibliotecas y asociaciones profesionales independientes. Con tal escenario
en la Isla, se efectúa en los Estados Unidos, en 1996, el Forum;
"La lucha justa y necesaria" convocado por la Asociación
de Ex Prisioneros y Combatientes Políticos Cubanos. En este evento
se escuchó, entre otras muchas, la voz ácrata. El Movimiento
Libertario en el Exilio tuvo allí por representante a Frank Fernández.
En su ponencia constatamos la evolución táctica y estratégica
de los anarquistas cubanos:
"...a pesar de la opinión de muchos
equivocados, tan falsa como notoria, de que el anarquismo es sinónimo
de violencia y desorden, no creemos con toda sinceridad que la libertad
de Cuba tenga que cruzar por sobre un río de sangre. Hemos, por
lo tanto, expuesto en muchas ocasiones nuestro criterio que siempre
se ha inclinado por la solución de nuestra tragedia por medio
de negociaciones políticas entre cubanos y que, por supuesto,
incluya en primer plano a la disidencia interna, perseguida y abrumada
por el régimen; y para la cual hemos establecido un mínimo
de condiciones a cumplir por todas las partes envueltas en estos menesteres..."(13
Pág. 89).
Con respecto al debate sobre el tema del llamado
"bloqueo de Cuba", la posición de los anarquistas,
expresada por Fernández fue la siguiente:
"...Con el objeto de lograr sus propósitos
y garantizar sus inversiones, los gobernantes de los países envueltos
en esta maniobra (dinero primero, concesiones después), exigen
del gobierno norteamericano el levantamiento de lo que les ha dado por
llamar ` el bloqueo económico ´ -semántica también
de procedencia habanera- con la idea de ayudar al Estado Cubano a producir
primero una serie de cambios económicos en sus estructuras sociales,
para más adelante, -si todo sale bien- cambios de tipo político,
-no se nos dice ni cuando ni donde ni cuales. En lo que respecta al
llamado `bloqueo contra Cuba ´ -otro truco semántico- en
realidad el embargo es contra el gobierno de Fidel Castro, me gustaría
recordarle a aquellos que se nos han acercado esperando ora una solidaridad
absoluta a favor de terminar dicho ` bloqueo ´ ora una actitud
manifiesta en pro de su continuación, lo siguiente: Que nunca
le hemos sugerido al gobierno de Washington nada al respecto y por lo
tanto no va a ser este el precedente. * Que nadie consultó con
nosotros la decisión de castigar al gobierno cubano con un embargo
económico, y * Que no se nos indagó si dicho embargo debía
continuar, prolongar, estrechar o terminar. En fin que la decisión
la tomó el imperio y no los anarquistas. De modo que son ellos
y no nosotros los responsables de esa política, con cualquiera
de las consecuencias que implique para la historia" (3, Pág.
89)
Esta neutralidad con respecto al tema del embargo,
la no-identificación con la beligerancia propia de los sesentas,
y la aceptación de la negociación política como
solución, no significaba que los libertarios cubanos se hubieran
llamado a engaños con respecto a la situación prevaleciente
en Cuba. El delegado ácrata reconocía en su informe que
hasta el momento el gobierno cubano sólo ofrecía cambios
económicos "cosméticos y antipopulares", sin
la menor concesión de orden político, como tampoco les
ofrecía a los opositores un espacio donde plantear y desarrollar
sus ideas: "Todo lo contrario. Se persigue, intimida, amenaza o
encarcela a cualquier cubano que quiera organizarse políticamente".
Con la diseminación en toda Cuba de, por ahora pequeñas
e ilegales, organizaciones civiles independientes, ante los anarquistas
cubanos se levanta un reto: el de convertir las redes que estas conforman
en canales para revitalizar el ideario ácrata y formar activistas
dentro de la isla. ¿Serán capaces los libertarios en el
exilio de romper el doble bloqueo (externo e interno) que sufren los
sindicalistas, cooperativistas, bibliotecarios etc., independientes?
¿Estarán preparados ideológica y prácticamente
para tender puentes hacia el movimiento democrático en Cuba y
crear en sus entrañas corrientes de afinidad ideológica
como las que ya cuentan los liberales, socialdemócratas, democristianos
y conservadores de la diáspora cubana? De ser así todavía
habrá esperanzas para el resurgimiento, en tierra cubana, de
la utopía libertaria, antes de que caiga el socialismo autoritario.
"La Patria es de Todos" se encuentra
en internet; www.cubanet.org/CNews/y97/jul97/07adoc1.htm.
Sus autores; Vladimiro Roca, Félix Bonne, René Gómez
y Marta Beatriz Roque, fueron encarcelados por enviar este documento
al Comité Central del Partido Comunista de Cuba en julio de 1997
Fuentes y referencias:
1. -Sam Dolgoff. Den Kubanska Revolutionen -ur
ett Kritisk Perspektiv. Tryckeri AB Federativ, Stockholm 1982.
2. -Agrupación Sindicalista Libertaria. Declaración de
Principios. La Habana Junio de 1960. En Guángara Libertaria.
Verano 1990, Vol. 11-Número 43 Pág. 16-18.
3. -León Gómez, "Resumen Cubano", Diciembre,
1999. Miami .
4. -Paco Cabello. A cien años de la independencia cubana...el
Papa en Cuba. (I) CNT, Barcelona, marzo 1998
5. -Paco Cabello. A cien años de la independencia cubana...el
Papa en Cuba. (I) CNT, febrero 1998
6. -Paco Cabello. A cien años de la independencia cubana...el
Papa en Cuba. (II) CNT, abril 1998
7. -Alfredo Gómez. Los anarquistas Cubanos o la Mala conciencia
del Anarquismo. En Guángara Libertaria. Verano 1981, Pág.
5-9
8. -Abelardo Iglesias. Apostillas Al Artículo de Alfredo Gómez.
Guángara Libertaria, Otoño 1891 Pág. 6-7
9. -Abelardo Iglesias Revolución y dictadura en Cuba. Reconstruir,
20 de Octubre de 1962,
10. -Abelardo Iglesias Revolución y Dictadura en Cuba Reconstruir
(compilación de artículos Argentina, 1963)
11. -August Souchy "Testimonios Sobre la revolución Cubana",
en Reconstruir, Buenos Aires, diciembre de 1960.Buenos Aires, Argentina.
12. -Frank Fernández. Homenaje a Santiago Cobo. En Guángara
Libertaria. Invierno 1992. Vol.13-No 49. Pag. 4-17
13. -Frank Fernández. Ponencia publicada en "La Lucha Justa
y necesaria." Octubre de 1996, Pág. 88-90 14. -Frank Fernández,
Carta al autor fechada el 5 de diciembre de 1997.
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